En el contexto de confinamiento y tiempos muertos, un negocio que venía en auge en el mundo insólitamente podría activarse aún más: las tiendas de ropa usada.

Medios españoles daban cuenta de esta tendencia que se repite en los hogares, donde los placares se revisan y se arman pilas de ropa para vender. "Haciendo limpia salvaje. Tengo un número de tres dígitos de pantalones vaqueros acumulados durante 20 años" , confesaba una periodista en Twitter, testimonio reproducido por una de las publicaciones.

"El confinamiento y las horas muertas en casa dan de nuevo alas a uno de los sectores de mayor crecimiento de la moda: la segunda mano. Las influencers que hasta ahora enseñaban nuevos modelos cada semana, ahora reflexionan sobre la cantidad de ropa que acumulan sin usar y muestran sus nuevos armarios ordenados", indican en Modaes.

Gran parte de esas prendas que ya no tienen espacio en los armarios terminarán en plataformas especializadas en la compraventa de moda de segunda mano. Aunque esto no sucede en nuestro país con las fuertes medidas adoptadas, en España el sector juega además con la ventaja de que la mayoría de sus operadores son tiendas virtuales, por lo que continúan operando pese al cierre impuesto de comercios.

El mercado global de la moda de segunda mano alcanzó 24.000 millones de dólares en 2018, según datos del operador especializado Thredup y la compañía de análisis GlobalData. El sector creció 21 veces más que el retail de moda tradicional en los últimos tres años.

En nuestro país, a las clásicas ferias vintage que pululan en departamentos se sumaron en el último tiempo comunidades en las redes de venta y compra de ropa y los locales de ropa usada como Cocoliche, el clásico Juan Pérez Vintage o Galpón de ropa que es un boom con cinco locales y un volumen de entre 30.000 a 35.000 prendas por mes.

A nivel mundial, hasta 2013, todo el sector se concentraba en donaciones y las conocidas como thrift stores, tiendas de artículos usados cuyos ingresos se destinan generalmente a caridad y muy comunes en Estados Unidos. A partir de 2014, comenzaron a irrumpir nuevos actores, como TheRealReal, el propio Thredup o Poshmark, que operan únicamente online.

Según los datos de Thredup, el mercado de la ropa de segunda mano alcanzará 51.000 millones de dólares en 2023, de los cuales 23.000 millones procederán ya de estas empresas especializadas en la reventa. El crecimiento viene motivado por el volumen de compradores: en 2017, 44 millones de mujeres compraron ropa de segunda mano, y en 2018 el número se disparó hasta 56 millones. El fenómeno tiene especial penetración entre la generación Z: en ese grupo de edad, una de cada tres mujeres comprará ropa en el próximo año.