El trigo de la campaña 2020-2021 se perfila como un negocio rentable, con una relación favorable entre insumo y producto, precios de fertilizantes a la baja y un escenario de precios internacional con factores alcistas. En una videoconferencia virtual, la Asociación Civil Fertilizar explicó que en el caso de esquemas de trabajo de alto rendimiento, la inversión en fertilizante permite una rentabilidad del 62%, aún en un contexto climático adverso.

En esta sintonía y tras algunas tensiones en la cadena ante rumores de caída en el área de siembra de este cultivo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) proyectó un aumento con relación a la campaña anterior, mientras que por su parte Basterra negó un aumento en los derechos de exportación. Como se recordará, mientras que este impuesto pasó del 30% al 33% en el caso de soja, en trigo y maíz se mantuvo en 12% y en girasol bajó al 7%.

Desde la entidad enfatizaron en que la próxima campaña constituye una buena oportunidad para alcanzar rindes máximos en el cereal, de la mano de estrategias de uso en fertilizantes que permitan aprovechar de manera eficiente el agua disponible en los suelos. El presidente de Fertilizar, Jorge Bassi, presentó los resultados de ensayos en planteos de alta productividad de trigo-soja en la última campaña y demostraron que con un incremento en las dosis de fósforo y nitrógeno se alcanzaron rindes de 6.500 kilos por hectárea para el cereal y 2.100 kilos por hectárea en la soja de segunda, que se reflejaron en una ganancia de USD95 por hectárea.

Bassi explicó que en los años que se desvirtuaron las relaciones insumo-producto, "bajó el uso de nivel de tecnología y la calidad de la cosecha" y calculó que "hoy se necesitan solo 3,5 kilos de trigo para pagar un kilo de fosfato diamónico". Como dato a tener en cuenta, el directivo explicó que el consumo de fertilizantes de trigo creció de 430.000 toneladas en 2009 a 1,5 millones de toneladas en 2019.