El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, puso fin a una disputa diplomática con China tras una conversación telefónica con su par Xi Jinping, en la cual acordaron trabajar juntos para combatir el coronavirus en momentos en que la ciudad más grande del socio mayor del Mercosur está en cuarentena.

El diálogo marcó el término de una disputa que comenzó cuando el hijo de Bolsonaro culpó al "dictatorial gobierno chino" por no tomar acciones más rápidas contra el coronavirus, lo que generó una áspera respuesta del embajador de China en Brasil: "El hijo del presidente padece un virus mental".

La reconciliación se produce mientras empeoran las perspectivas económicas de Brasil, la economía más grande de América latina, a raíz de la pandemia. Una encuesta difundida ayer mostró que la confianza del consumidor cayó a sus valores mínimos en tres años en marzo.

Bolsonaro dijo en Twitter que su conversación con Xi incluyó

una discusión sobre cómo hacer crecer la relación comercial de ambos países. China es el mayor socio comercial de Brasil y el principal comprador de soja, carne vacuna y otras materias primas brasileñas.

Bolsonaro ha recibido críticas feroces por su tardía reacción al brote de Covid-19, al que calificó como una "pequeña gripe" y se burló de las pautas de aislamiento social.

Una de las decisiones de Bolsonaro más cuestionadas fue la de suspender sin salarios por cuatro meses los contratos de trabajo. Debió dar marcha atrás ante el masivo rechazo social.