En las series históricas quedará marcado un hito inesperado: abril fue el mes de mayor absorción monetaria desde que existen registros. El BCRA contrajo por el lado de los pases bancarios una buena parte de la liquidez emitida durante marzo, que también fue de niveles de récord. Así como en marzo, por el desarme de Leliq generado por la política activa del Central para dinamizar el crédito en plena crisis sanitaria, se emitieron inéditos $575.949 millones, en los primeros 27 días de abril se aspiraron otros inéditos $425.585 millones.

El récord de absorción monetaria no será, entonces, del ex presidente del BCRA, Guido Sandleris, que en su mes más contractivo llegó a bajar en $51.560 millones la base monetaria. Hay diversas explicaciones para el fenómeno: desde el BCRA sostienen que tiene que ver con una normal absorción de la liquidez excedente del sistema, con la mira puesta en desincentivar la muy acelerada suba del dólar paralelo. Además, la autoridad monetaria subió la tasa de los pases a un día para desincentivar la salida al contado con liquidación (CCL).

A eso se le sumaron las medidas que tanto el propio Central como la CNV tomaron con ese fin: la decisión de ponerle un tope de 25% a las inversiones en moneda dura de los fondos comunes de inversión (FCI) en pesos y la limitación a las empresas que inviertan en CCL de acceder al mercado oficial. Desde el Gobierno aseguraron que otras posibles medidas están siendo estudiadas.

Para el director de Macroviews, Pablo Goldín, la absorción récord de abril no se trata de un volantazo de política monetaria por parte del Gobierno en plena pandemia. La emisión de marzo, por la vía del desarme de las Leliq (se imprimieron billetes por $304.421 millones), precisa de cierto paso del tiempo hasta convertirse en crédito bancario. Tal como señala Goldín, tanto los tomadores de préstamos como los bancos tienen sus lentitudes para interesarse en dinamizarlo. La absorción a través de pases por $596.871 millones durante abril es, desde su mirada, un encaje temporal de más corto plazo.

Explicó: "Es plata que se reencajó en los pases. No creo que sea un cambio en la política monetaria. Estamos en una política superexpansiva y se está piloteando. Cambió el lugar donde se tiene esa plata mientras se va liberando al crédito. Las líneas especiales por la pandemia empezaron a activarse, pero el resto se desactivó. El paralelo sube por la expansión de dinero, por la baja de tasas pasivas y por la incertidumbre generalizada".

El crédito, efectivamente, se dinamizó algo por el lado productivo, con una suba de 14,6% real durante abril, pero cayó 3,6% para el consumo y 2,8% en los hipotecarios. Los esfuerzos monetarios oficiales se concentraron en el gasto fiscal: como el crédito no reactiva suficiente, el ATP apuntó a asistir a las empresas vía salario complementario. Por eso, mientras por el lado de los bancos se absorbieron $605.239 millones, por los envíos al Gobierno se emitieron $208.882 millones. El resto es la política cambiaria del BCRA (ver página 4).