El Indec informó ayer que la proporción de personas pobres subió en el segundo semestre al 35,5% y alcanzó su mayor nivel desde 2008. Esto implicó que el gobierno de Mauricio Macri, que llegó con la promesa de "pobreza 0%", se despidió con 16 millones de argentinos sin ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, 4 millones más que antes de asumir. La indigencia trepó a 8%.

Como adelantó BAE Negocios, el indicador se mantuvo relativamente estable respecto del primer semestre del año pasado, cuando la pobreza había marcado 35,4%. Es que la leve recuperación que experimentaron los ingresos familiares en el tercer trimestre, en la previa de las elecciones, compensó el fuerte deterioro social que se desató con la corrida y la brusca devaluación de agosto.

Sin embargo, la tasa de pobreza creció 3,5 puntos respecto del segundo semestre de 2018 y casi 10 puntos contra el mismo período de 2017, antes del estallido de la crisis. Esto significó que 4,6 millones ingresaran en la pobreza en sólo dos años. El flagelo resulta aún mayor en los menores de 14 años: más de la mitad, el 52,3% era pobre al término de 2019.

Como resultado de la escalada de precios de los alimentos y de los servicios esenciales, impulsadas por la sucesivas megadevaluaciones y los tarifazos, y del fuerte ajuste de los salarios en términos reales que marcaron la era Cambiemos, las condiciones de vida mostraron un profundo deterioro. Si bien el apagón estadístico del Indec no permite comparar con datos oficiales la evolución en los últimos cuarto años, la estimación realizada por los especialistas Daniel Schteingart, Guido Zack y Federico Favata señala que en la segunda mitad de 2015 era del 26,9%, es decir, 8,6 puntos menos. Así, unas 4 millones de personas habrían caído en la pobreza en el último mandato.

Otro dato preocupante fue la ampliación en casi un punto interanual de la brecha de la pobreza, que alcanzó el 39,8%, "el valor más alto de la serie", destacó el organismo. Esto significa que, la personas pobres se hicieron más pobres ya que quedaron más lejos de poder alcanzar los ingresos necesarios para costear la canasta básica total y salir de la pobreza.

Además, el Indec informó un aumento de la indigencia de 1,3 punto en un año para alcanzar el 8% en el cierre de 2019, el nivel más alto desde 2010. Esto implicó que 3,6 millones de argentinos no pudieran comprar los alimentos esenciales.

Este cuadro social constituye un caldo de cultivo de cara a la profundización de la crisis que desencadenará el parate económico a raíz de la expansión del coronavirus. Como ya contó este diario, los analistas señalan que las medidas anunciadas por el Gobierno, como el ingreso familiar de emergencia y la prohibición de los despidos, son importantes para contener el impacto en los sectores más vulnerables. Aunque advierten que se necesitará un transferencia mayor de ingresos para evitar un nuevo salto de la pobreza.