La oferta de canje de deuda bajo legislación extranjera estará abierta hasta el 8 de mayo, aunque el plazo podría ampliarse si así lo dispone el ministro de Economía, Martín Guzmán, algo que el mercado da por seguro ante la gran distancia que existe entre las pretensiones de los bonistas y la propuesta oficial. Algunos analistas incluso creen que las negociaciones se extenderán más allá de los 30 días de gracia de los bonos Globales 21, 26 y 46 que ayer el Gobierno decidió no pagar en el marco de la pulseada. Es decir, podría continuar con el país ya inmerso en un eventual default, aunque sin mediar litigios penales.

El Ejecutivo oficializó ayer la oferta de reestructuración, que busca una quita del 62% en intereses y un recorte del 5,4% en capital más un período de gracia de tres años, a través del decreto 391. El DNU incluyó como anexo el prospecto completo de la operación propuesta que ya fue aprobado y publicado por la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC) y que introdujo varias novedades.

El prospecto permite la modificación de la oferta mediante enmiendas, pese a que Guzmán advirtió a los bonistas que no habrá mejora en la propuesta. Además, estipula que el Gobierno puede "redesignar" las series de bonos a canjear en caso de que en algunas de ellas no se consiga el piso de adhesión que imponen las cláusulas de acción colectivas (entre 50% y 85%, según el caso). En palabras de Sebastián Maril, de Research for Traders, "abre las puertas para una reestructuración parcial de la deuda soberana".

Pero esto colisiona con la letra del DNU, que señala que Guzmán "podrá realizar las modificaciones que fuesen necesarias" siempre que "no alteren la lista de títulos públicos" seleccionados para el canje, "los términos y condiciones financieras" y "los ratios de canje propuestos".

El mercado leyó esta ambivalencia, junto a la confirmación de que quienes acepten el canje no percibirán intereses corridos por el período de gracia, como un sostenimiento de la posición oficial dura para la negociación. Así, los bonos cayeron fuerte ayer y el riesgo país superó los 3.800 puntos. "Lo que hoy vale es el DNU. El prospecto se deja abierto, pero hasta que no se modifique el decreto no se puede cambiar la propuesta", coincidieron distintos analistas consultados por BAE Negocios.

El prospecto fija como tope máximo de emisión 44.500 millones para los nuevos títulos en dólares y 17.600 millones para los nominados en euros. También establece que no habrá posibilidad de default cruzado entre los nuevos y los viejos bonos: si algunos títulos son finalmente excluidos, quienes ingresen no podrán litigar por una aceleración de los pagos.

Establece además que, tras el cierre de la oferta el 8 de mayo, el anuncio de los resultados se realizará tres días después, donde se informará qué bonos entran en el canje y cuáles quedaron excluidos, y el 13 de mayo se concretará la conversión.

Santiago López Alfaro, socio de Delphos, ve difícil que los tiempos se cumplan: "Las posiciones del Gobierno y los bonistas están muy alejadas. Vamos a entrar en un período largo de negociación, que puede extenderse más allá de los 30 días de gracia por el no pago del cupón y puede continuar incluso dentro de un default. Pero esto no implicaría una aceleración de pagos porque nadie va a litigar el primer día, van a esperar una oferta mejor. Sí puede suceder que algunos de los fondos grandes tengan que vender algún bono por reglamento propio y eso genere algún castigo adicional en los precios. En ese caso, el mayor riesgo es que entren los buitres y ellos sí litiguen".