La epidemia de coronavirus amenaza con manchar la imagen de los cruceros, a los que los expertos retrataron como unos temibles focos de contagio, y causó una enorme inquietud entre los profesionales del sector, después de que varios cruceros se tornaran en pesadilla.

El calvario de los pasajeros del "Diamond Princess", inmovilizados en cuarentena en Japón, mientras los casos a bordo se multiplican, captó la atención de todo el mundo.

Un caso de escuela de los riesgos de infección en un entorno confinado: de los cerca de 3.700 pasajeros y tripulantes, más de 630 contrajeron el nuevo coronavirus, haciendo del barco el principal foco de contagio fuera de China.

La gestión de la crisis del "Diamond Princess" por parte de las autoridades japonesas fue muy criticada, pues la cuarentena parece haber atizado la propagación del virus.

Otro barco fue confinado en Hong Kong y una pasajera de un tercer navío de crucero, que se acercaba a Camboya, también registró contagios a bordo.

Ante esto, las principales compañías -Royal Caribbean, Costa Cruceros o MSC Cruceros- anularon sus salidas previstas desde puertos chinos.

Esto supuso un duro golpe para el sector, pues Asia es el tercer mercado en volumen, por detrás de Estados Unidos y Europa, con 4,2 millones de pasajeros en 2018, según la asociación profesional Clia. Por su parte, los chinos representan más de la mitad de la clientela de los cruceros en Asia.

¿Podría la epidemia de coronavirus traducirse en un desinterés duradero por los cruceros?

"Como en anteriores crisis sanitarias (con barcos implicados), quizá haya una desaceleración en las reservas, pues la gente está pendiente de la actualidad", subrayó Stewart Chiron, experto en el sector en Estados Unidos.

Pero en cuanto la epidemia del coronavirus se atenúe y desaparezca de los medios, "podemos esperar un fuerte aumento de las reservas" y una "vuelta a la normalidad", insistió.