En busca de traspasar las pantallas, Netflix inaugurará sus primeras "casas temáticas"
Está comenzando otra vez la gran telenovela sobre la sucesión gerencial de Disney, dado que Robert Iger termina su contrato a fines de 2026 y estas cosas llevan tiempo. Y, al mismo tiempo, empezó a correr el rumor de que iban a ofrecerle el puesto a Ted Sarandos, CEO de Netflix, lo que llevó al Wall Stret Journal (en una serie de conferencias sobre tecnología celebradas esta semana) a preguntarle si aceptaría el puesto. Sarandos fue tajante: "No está en mi cabeza". Pero esta situación (esta nota es una cadena) llevó a que contara algunas novedades sobre su propia firma y aquí llegamos al punto más importante: Netflix abrirá sus primeras "casas" en EE.UU, donde se podrán vivir experiencias (guarden esta palabra) en entornos de franquicias de la firma.
Según señaló Sarandos, estos lugares no son parques temáticos sino espacios algo más chico y el plan es contar con cincuenta o sesenta en todo el mundo. ¿Por qué? Aquí es donde las cosas dejan de tener nombre propio para entrar en el campo de lo que realmente sucede con el entretenimiento, especialmente el audiovisual. Es cierto que las plataformas venden más "películas" que las salas, pero el cine requiere que el espectador viva una experiencia, lo que lleva a la elefantiasis de efectos y duraciones de las producciones actuales. Y las empresas saben que el mayor diferencial de dinero está en la venta de experiencias y de material ancillar. Algo que no inventó (pero hizo grande y sistematizó) Disney en los primeros años de la década del 60 con la apertura de Disneyland.
El gran desafío, especialmente para el streaming reside hoy en amortizar los enormes costos para generar contenidos que se llevan gran parte del presupuesto anual. La venta de merchandising y la inauguración de experiencias "físicas" (las primeras "casas Netflix" contendrán entornos de tres marcas exitosas: El juego del calamar, Bridgeton y Stranger Things) es una fuente de divisas notable. Y, porque todo tiene que ver con todo, un motivo para comprar merchandising y pagar cenas, almuerzos, bebidas calientes o frías, etcétera. El punto crucial es que el audiovisual es, cada vez más, un motivo para la venta de experiencias "reales" (o cuasirreales) y menos considerado como el centro del negocio, especialmente en el caso del cine de gran presupuesto. Quizás Nettflix esté empezando una nueva revolución.

