En medio del agravamiento de la crisis económica y social por la expansión del coronavirus, la renegociación de la deuda externa se corrió del centro de la escena pero no se detuvo y, de hecho, ingresó en su recta final. El mercado espera que en los próximos días el ministro de Economía, Martín Guzmán, lance la oferta de reestructuración, aunque en el Ejecutivo aún no lo confirman. Mientras tanto, pese a las advertencias oficiales y al crecimiento de las expectativas de default, el Gobierno pagará este martes un vencimiento de intereses en moneda extranjera y local por unos USD250 millones.

Se trata de los cupones de renta de los bonos Par, emitidos en la reestructuración de la deuda que había caído en cesación de pagos en 2002, tanto bajo jurisdicción nacional como extranjera y nominados en dólares, euros, yenes y pesos. Este título, en sus distintas variantes, cotiza con paridades de default: su precio de mercado oscila alrededor del 25% de su valor nominal. Algo similar ocurre con el resto de los instrumentos en moneda extranjera.

De acuerdo con fuentes del mercado consultadas por BAE Negocios, su pago había entrado en duda luego de que Guzmán advirtiera en la videoconferencia de hace diez días con los acreedores extranjeros que la cancelación de intereses "no puede durar para siempre" y que ya se llegó al "límite del uso de reservas para pagar deuda". Lo propio hizo Alberto Fernández este viernes en la entrevista que le dio a la Televisión Pública: "Los acreedores privados deben dejar de cobrar intereses a los países en deuda porque no es posible pagarlos hoy en día".

Sin embargo, ese mismo día el Ejecutivo terminó de enviar los avisos de pago del Par a la Comisión de Valores, la Caja de Valores, la Bolsa porteña y las cajas compensadoras en el exterior.

Estos USD250 millones son un monto relativamente bajo en comparación con los USD800 millones que vencen en abril y los USD2.200 millones de mayo en moneda extranjera, sin incluir las tenencias del sector público, según datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso, los cuales serán casi seguro suspendidos ante un eventual acuerdo con los bonistas o una cesación de pagos.

Sin embargo, el monto cobra particular relevancia en momentos en que el recrudecimiento de la crisis producto del aislamiento obligatorio y los embates de la contracción global demanda una fuerte ampliación del gasto público para mitigar el impacto en los sectores más vulnerables de la población, en un país ya asfixiado por la recesión, la recaudación en baja y la alta inflación. El Gobierno anunció un importante paquete de medidas por alrededor del 2% del PBI, que podría ser ampliado pero que aún se ubica muy por debajo del casi 4% de Brasil, el 10% de Estados Unidos o el 15% de Francia. El dinero previsto para la deuda se vuelve clave para financiar el paquete de alivio.

En ese marco, continuarán esta semana los intercambios virtuales con los bonistas que se iniciaron la semana pasada. Hasta el fin de semana, en Economía sostenían que la oferta se lanzará por estos días. Una propuesta de canje por USD68.842 millones que se endureció con el correr del año y que el Gobierno maneja con sumo hermetismo. El mercado, de acuerdo a los precios de los bonos, descuenta un pedido de quita de valor presente -entre capital, intereses y período de gracia- de hasta 60%, según Delphos, y hasta 70%, según el Grupo SBS.

Mientras, coronacrisis y mensajes del FMI y el Banco Mundial mediante, crecen las chances de una suspensión de pagos acordada o compulsiva.