Hacía un tiempo que Alberto Fernández estaba fuera del círculo de confianza de Néstor Kirchner y Cristina Fernández. Fernanda Raverta todavía militaba en HIJOS Mar del Plata y su participación en la agrupación La Cámpora era cada vez más activa. No pasó mucho hasta que la joven trabajadora social conociera en persona a quienes serían sus dos principales referentes políticos y se transformara en una de las dirigentes preferidas de la ex mandataria. "Fortaleza, sensibilidad y capacidad" son las cualidades que CFK -según sus declaraciones - encontró en la mujer que pronto bendijo para que fuera legisladora provincial y diputada nacional. También, experiencia en el territorio, lo que más de diez años después resultó clave para su llegada a la Anses.

Fernanda nació en pleno terrorismo de Estado, el 25 de noviembre de 1976. Ella y su hermana Ana, ambas hijas de María Inés Raverta y Mario Montoto, vivieron gran parte de su niñez en el exilio, entre España y Cuba. Sus padres eran militantes montoneros. A principios de 1980, las niñas viajaron desde el país europeo a la isla caribeña junto a su madre y la militante Estela Cereseto, quien se transformó en una de las encargadas -"tías"- de la "Guardería de La Habana", donde las pequeñas Raverta se alojaron por un tiempo.

Cereseto es poco lo que recuerda de aquella época. Con especial cuidado por no caer en imprecisiones, describe a Fernanda como "una niña reservada".

En el documental La Guardería, dirigido por Virgina Croatto -con quien Fernanda compartió su estadía en el que fue el refugio de muchas hijas e hijos de militantes-, la flamante titular del Anses recuerda algunos juegos de su infancia. "Jugábamos a ser como nuestros papás, a ser militantes", dice. Los recuerdos le entrecortan la voz: "Jugábamos a que cuando tuviéramos diez años íbamos a inventar una gran máquina que devolviera la vida".

En junio de 1980, cuando su madre fue secuestrada y desaparecida en Lima, Perú, en el contexto del Plan Cóndor, Fernanda solo tenía 4 años. Treinta y cinco años después, cuando juró como diputada nacional, la joven Raverta voceó: "Por María Inés Raverta, por Néstor Carlos Kirchner y por mis compañeros de militancia".

La vuelta al país coincidió con el regreso de la democracia y el inicio de una relación sentimental de su padre con la militante Adela Segarra, quien tenía un hijo -Jorge- con Joaquín Areta, activista estudiantil desaparecido y autor del poema "Quisiera que me recuerden", leído por Néstor Kirchner en 2005 en la Feria del Libro, y quedó como un emblema para la militancia kirchnerista luego de la muerte del ex jefe de Estado el 27 de octubre de 2010.

Segarra y Montoto tuvieron a Laura. La familia ensamblada vivió varios años en Isidro Casanova. Tiempo después, la pareja se separó. Adela ya se había convertido en la madre de crianza de Fernanda y mucho más.

La relación de Fernanda con su padre tuvo sus vaivenes. Según quienes conocen la historia familiar de cerca, en la actualidad, el vínculo entre ambos "es bueno". Descartan la versión que dice que la presidenta del Anses decidió por iniciativa propia no llevar el apellido de quien fue el secretario de Mario Firmenich y hoy es dueño de una empresa de servicios de vigilancia y productos bélicos. "A Fernanda, como nació en plena dictadura, le pusieron solo el apellido de su mamá para cuidarla, fue por una cuestión de seguridad", coinciden dos allegados a Raverta.

La secundaria la hizo en Mar del Plata, en el Colegio Nacional 2, donde participó de la creación del centro de estudiantes y de la Federación de Estudiantes Secundarios (FES). "Fernanda siempre tuvo una concepción militante de la vida. La mirada social y la empatía con lo popular es algo que estuvo en ella desde muy joven", asegura un familiar cercano. En esa misma ciudad balnearia, en 1995, fundó HIJOS, donde conoció a muchos de sus amigos. Poco después, se graduó como licenciada en Trabajo Social.

Con Néstor Kirchner en el gobierno, empezó a militar en el Movimiento Evita y luego, de la mano de José Ottavis, se integró a La Cámpora. En agosto de 2010, se reunió por última vez con el ex mandatario, quien marcaría a fuego su "generación política", como ella misma lo afirma. La charla en ese encuentro en la Quinta de Olivos, donde también estuvieron Eduardo "Wado" de Pedro, Andrés Larroque, Juan Cabandié y Ottavis, se convirtió en la antesala de lo que "Néstor sembraría" -asegura un camporista- un mes después en el acto del Luna Park con la Juventud Peronista.

Una compañera con la que Raverta compartió el mismo espacio de militancia recuerda que "ya en esa época Fernanda hacía mucho trabajo territorial". "Militaba y militaba. Eso sí, todo lo consultada arriba", agrega, en alusión al funcionamiento piramidal de La Cámpora. Aunque algunos afirman que Ottavis fue el encargado de presentar a Raverta al ex presidente, uno de sus compañeros subraya que "los primeros contactos de Fernanda" con Néstor Kirchner y Cristina Fernández "vinieron por el lado de Adela". Segarra, en aquel momento, era diputada nacional por el Frente para la Victoria y muy cercana al matrimonio presidencial. Los tres se habían conocido en La Plata durante los ’70.

En 2010, Raverta fue nombrada jefa de la Unidad de Atención Integral (UDAI) de la Anses en el Puerto Mar del Plata. "Como ahora, supo rodearse de gente que sabe. Tiene dos cosas muy importantes para ocupar lugares como esos: una voluntad férrea y acepta los desafíos", asegura alguien que militó junto a ella en esa ciudad costera. Aún hoy, varios jóvenes integrantes de La Cámpora están al frente de las distintas filiales del organismo previsional, lo que por estos días facilita el trabajo de Raverta. Su pareja, Pablo Obeid -con quien tiene dos hijos- es director de la Anses Mar del Plata.

Fernanda tejió un vínculo político fuerte con el jefe de la agrupación juvenil, Máximo Kirchner. Además, con el tiempo se ganó la confianza de Cristina Fernández. Más aún cuando terminó su mandato como legisladora provincial y se convirtió en diputada nacional en 2015 y le tocó batallar desde la Cámara baja con el gobierno de Mauricio Macri. Allí, Raverta afianzó su relación con la ex presidenta, pero también con Axel Kicillof, con quien compartía el bloque.

"Axel y Fernanda son los hijos políticos de Cristina", dicen cerca de Raverta. De algún modo, eso quedó a la vista durante su campaña como intendenta de Mar del Plata el año pasado. El mandatario provincial, como CFK, puso especial dedicación para acompañarla. En los cuatro meses de proselitismo, Raverta consiguió un mayor acercamiento a Alberto Fernández, aunque su jefa política sigue siendo la vicepresidenta. Apenas se transformó en ministra de Desarrollo de la Comunidad de la provincia de Buenos Aires se enfocó en el Servicio Alimentario Escolar (SAE), el cual reforzó y reestructuró durante la pandemia de Covid-19.

Poco antes de pedir la renuncia a Alejandro Vanoli, el presidente -al igual que Cristina Fernández- se comunicó con Kicillof para transmitirle que quería a Raverta al frente de la Anses. En una entrevista que concedió a TN, Alberto Fernández se limitó a decir que el nombre de Fernanda surgió en una charla con la vicepresidenta.

Sin ahondar en quién postuló primero a Raverta, y dejando de lado las lecturas respecto de si se trató de un gesto del jefe de Estado a la vicepresidenta o a La Cámpora, todos los consultados por este diario coinciden en que Fernanda cuenta con dos características que la llevaron a ocupar la presidencia de la Anses: "tenacidad y experiencia en el trabajo territorial". Alguien que la conoce mucho y la quiere concluye: "Es su gran oportunidad para demostrar quién es".