La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, pidió a los gobiernos tomar medidas urgentes para proteger la salud y la seguridad de quienes se encuentren detenidas o recluidas en instalaciones cerradas, como parte de los esfuerzos generales que se llevan a cabo para frenar la pandemia de coronavirus.

"El Covid-19 ha empezado a propagarse en las prisiones, las cárceles y los centros de detención de migrantes, así como en hospicios y hospitales psiquiátricos, y existe el riesgo de que arrase con las personas recluidas en esas instituciones, que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad", declaró Bachelet.

El pedido de la también ex presidenta chilena se produce luego de una ola de motines y fugas ocurridas en varios países, entre ellos Argentina, Chile, Colombia, Brasil e Italia, para reclamar que las autoridades atiendan su situación de desamparo frente al brote.

"En muchos países, los centros de reclusión están atestados y en algunos casos lo están de manera peligrosa. A menudo los internos se encuentran en condiciones higiénicas deplorables y los servicios de salud suelen ser deficientes o inexistentes. En esas condiciones, el distanciamiento físico y el autoaislamiento resultan prácticamente imposibles", añadió la alta comisionada.

En un comunicado publicado en la página web de la Oficina de la Ancudh, Bachelet dijo que las autoridades deberían examinar la manera de poner en libertad a los individuos especialmente vulnerables al Covid-19, entre otros los presos de más edad y los enfermos.