Una vez más el Siena 23, taxi al volante de Débora Camilli, circula por las calles de Roma. En noviembre, en el otoño romano, con un poco de melancolía. Tráfico enloquecido, turistas, deslumbrantes ruinas de la antigüedad, la ardua vida de los trabajadores y también crímenes contemporáneos. Taxista por necesidad, para mantener a su disfuncional familia; policía por vocación, aunque todavía no pueda ejercer como tal, Debora Camilli se encuentra en la Estación Termini, esperando a unos pasajeros. Pero de golpe le llega una noticia que lo cambia todo: muy cerca de donde se encuentra acaban de encontrar un cadáver. De un joven africano, apuñalado. Y se va al lugar. Llega casi al mismo tiempo que el auto de la policía. Misterios del destino, quien está a cargo de la investigación es el comisario Eduardo Raggio, con quien ya colaboró en un caso anterior. Y algo más importante: es un hombre que no le resulta para nada indiferente. Como es habitual, el comisario se opone tajantemente a que Débora forme parte de la investigación. Y una vez más, ella participa. Sacando tiempo a su trabajo, en medio de las disputas con su madre y su hermano, al amparo del recuerdo de su padre muerto, comienza su tarea detectivesca. Logra que la tomen como voluntaria en el comedor de Cáritas y se relaciona con inmigrantes ilegales y gente sin techo. Se sumerge en ese mundo marginal al margen del bienestar que pregona la Unión Europea. Durante el día tratan de esconderse o pasar desapercibidos; emergen a la noche, para buscar un plato de comida. Igual que en La hora pico,la anterior novela aunque con una trama más social, la autora confirma su talento la investigación policial, la comedia y la novela sentimental.

Título: El lobo se come al perro: El segundo caso de la detective taxista
Autora: Nora Venturini
Editorial: Edhasa
Paginas: 296
Precio: $850