La inversión llegó al coronavirus en su punto más bajo desde el 2009. Si hay un factor de la demanda agregada que no encuentra freno en su caída libre, ese es la formación bruta de capital fijo. Tras una baja acumulada de 16% durante la era Cambiemos, en febrero sufrió un nuevo desplome extraordinario de 21,8%. Esa caída ocurrió incluso al comparar con un febrero de 2019 en el que para colmo ya venía en franco deterioro. Además, registró una contracción de 5,7% al contrastarlo contra los niveles de enero, sin estacionalidad, y los indicadores de marzo dan señales de mayor baja.

Los datos son del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (ITE-FGA). Las únicas expectativas positivas hacia adelante aparecen por el lado de la obra pública. El Gobierno se comprometió a una inyección keynesiana de gasto en obras de $100.000 millones (0,3% del PBI de $29,8 billones que proyecta el Gobierno para el 2020), con énfasis en viviendas y escuelas. Pero, en plena cuarentena, la salida luce lejos. En marzo, tal como destacó el economista de ITE-FGA, Leandro Ottone, hubo una transferencia de gasto público desde el de capital hacia el corriente.

Durante febrero la gran explicación del nuevo desplome de la inversión apareció por la lado de la construcción. Con la inversión del gobierno todavía frenada (en marzo volvió a registrar una caída real de 34,3%) y la privada sufriendo por la virtual desaparición del crédito hipotecario y la fuerte contracción de los ingresos, el sector sufrió una reducción productiva histórica, que además arrastró a las industrias que suelen abastecerla: la metalmecánica, los minerales no metálicos, caucho y plástico, productos del metal, la siderurgia y maquinaria y equipos (estos dos últimos tuvieron un buen aporte del agro, que salvó las papas).

En ese sentido, el informe detalló: "La construcción tuvo un descenso de 22,1% anual. La obra privada, que había empezado a mejorar en 2019, nuevamente entró en recesión. El equipo durable de producción presentó una caída de 21,3%. La de equipo nacional exhibió un descenso de 12,9% anual, volviendo al terreno negativo. Los sectores que traccionaron la caída fueron minerales no metálicos y la metalmecánica. Por su parte, el importado tuvo un descenso de 27,3% anual, siendo el veintidosavo mes consecutivo de recesión. Las importaciones de capitales están arribando a mínimos históricos".

Los datos de marzo de importación para la inversión productiva también dieron malas señales: la de bienes de capital cayó 24,8%, la de intermedios 12,8% y la de piezas y accesorios 27,3%.