Se esperaba un marzo negro en materia de inversión y la realidad no contradijo: la caída interanual fue de 38,6%. Fue la peor contracción desde el 2002. Pero en la comparación contra febrero la dinámica fue peor: la caída de 28,2% fue la más pronunciada en toda la historia del indicador. Nunca se redujo tanto la inversión de un mes para otro y ya los niveles son similares a los del 2004.

El dato fue publicado por la Fundación Germán Abdala (FGA). El número de abril será incluso peor. Y es que en marzo lo que empezó a generar consecuencias fue la primera etapa del aislamiento obligatorio, que solo impactó en los últimos 11 días del mes. En abril, la duración fue absoluta.

Al deterioro productivo generado por la cuarentena, que paró por completo la actividad de la construcción y la fabricación industrial de bienes no esenciales, se le sumó la necesidad oficial de centrar los gastos fiscales en los corrientes, intentando apuntalar el ingreso de los hogares y de las empresas por la vía del salario complementario, el IFE y los subsidios extraordinarios a jubilados y AUH. Eso fue en detrimento de la inversión pública, que cayó 34,3% en términos reales durante marzo.

En el tercer mes del año, la construcción se desplomó 46,8% interanual. El rubro estuvo entre los más golpeados por la cuarentena, junto a la industria y al comercio no esencial. Pero, además, la demanda de equipo durable de producción cayó 25,8%. Hacia dentro, se observa que el componente nacional de ese agregado sufrió un derrumbe de 26,9% y los que traccionaron la caída fueron los minerales no metálicos (cayeron 40,7%) y la siderurgia (bajo un 30%).

Esos datos no están de ningún modo divorciados de la catastrófica dinámica que mostró la construcción, ya que es una demandante clave de sus productos. A ese desplome de la demanda se le sumaron los generados por la industria automotriz, por Vaca Muerta y la línea blanca de electrodomésticos. La siderurgia se volcó a la producción para abastecer a los envases de alimentos, chapas para hospitales modulares y tubos de garrafas de oxígeno.

El equipo durable importado cayó 24,8% y acumuló 23 meses consecutivos de recesión, llegando a mínimos históricos.

La inversión es el factor de la demanda agregada con mayor incidencia en la capacidad de hacer sostenible al crecimiento y seguir impulsando a la actividad en el mediano y largo plazo. Pero, además, en el corto, tiene una incidencia del 17,1% en el total. El número se redujo durante la gestión Cambiemos, de la mano con una contracción del 16% en la inversión. La participación era del 19,5% en 2015, según los datos de la revisión que la gestión de Jorge Todesca en el Indec hizo sobre el PBI histórico. Desde FGA destacaron: "El descenso de la inversión tiene órdenes de magnitud muy elevados, con lo cual se debe seguir con detalle el impacto que tendrá en la actividad".