En el 2019 continuó el sendero hacia la desigualdad: la participación de los trabajadores en la distribución del PBI cayó dos puntos, desde 47,4% hasta 45,3%. Esos dos puntos fueron hacia las empresas, que subieron desde 42,5% hasta 43,5%, y hacia el cuentapropismo, que subió desde 11,7% hasta 12,9%. Los datos fueron publicados ayer por el Indec.

Datos clave: los asalariados representan al 72,6% de las personas que generan el valor agregado local (cayó desde el 75%, por el proceso de precarización). En cambio los empleadores son apenas el 4,2%. Los cuentapropistas son el 22,7%. Pasando en limpio: los asalariados son tres cuartos de quienes generan el ingreso nacional y se quedan sólo con el 45,1% del producto; los empresarios son apenas el 4,2% y se quedan con el 44,4%; los cuentapropistas son el 22,7% y se quedan sólo con el 12,9%.

Así, más de la mitad de lo perdido por los asalariados en el reparto del PBI se fue hacia el nuevo tipo de empleo precarizado: el cuentapropismo. El resto, cerca de la otra mitad, se fue al excedente de explotación empresario, tal como lo menciona el Indec. Esos datos se reflejan también en la mano de obra: los puestos de trabajo treparon desde 20.781.000, en el mismo cuarto trimestre del 2018, hasta 21.195.000 en el mismo período del 2019. La totalidad de esa creación de puestos se explica por el proceso de precarización, ya que los empleos de calidad, es decir los asalariados registrados cayeron desde 10.718.000 hasta 10.618.000, una pérdida de 100.000 puestos en un año. Los no registrados, en cambio, crecieron 2,5% y los cuentapropistas 7,6%.