Las fábricas pierden valor por la caída de rentabilidad por inflación de costos
Las fábricas nacionales que se encuentran con actividad en casi plenitud viven una crisis inédita de bolsillos flacos, a pesar de tener gran parte de sus máquinas funcionando. Los metalúrgicos, por caso, mostraron un crecimiento en la producción, pero un derrumbe en la rentabilidad de las empresas que las obligó a salir con fuerte necesidad de financiamiento. Allí se encontraron con otro obstáculo: cuatro de cada diez pymes no lograron obtener la totalidad de créditos que necesitaron para afrontar la reactivación.
La recuperación de la actividad preveía problemas. Las dificultades de las empresas para acceder al MULC para importar insumos se complementaron con el encarecimiento y hasta el desabastecimiento de bienes de producción locales. Las empresas sufrieron fuertes aumentos en los costos, pero debieron limitar el traslado a los precios finales por el congelamiento por programas oficiales o por imposibilidad de sostener el consumo.
Un informe de Adimra, la cámara que reúne a las empresas metalúrgicas asociadas a la UIA, demostró que la cadena productiva del sector incluye la caída de la rentabilidad, la falta de financiamiento y el aumento de los costos, un combo que dejó como resultado una actividad en alza, pero con complicaciones para sostener con vigor a las empresas.
"Hay una producción que viene mejorando de manera heterogénea entre sectores, pero con una economía tan reprimida que, en términos de traslado a precios, es relativamente baja. Crecés en volumen, pero no en términos de márgenes", analizó el director del Departamento Estudios Económicos de Adimra, Tomás Canosa.
Esta situación, que se repite en otros rubros de la producción manufacturera, provocó el enojo de varios dueños y dueñas de fábricas: "Así es imposible generar empleo", graficó un industrial consultado por BAE Negocios, quien decidió el anonimato para evitar sumarse a la tensión que se disparó entre los empresarios y el Gobierno por el impuesto a las grandes fortunas. Sucede que el sector privado se encuentra en una encrucijada: ante el aumento de la producción, necesita mayor mano de obra para cumplir con los pedidos, pero, al mismo tiempo, las restricciones para reducir personal ante una recaída y la falta de fondos desactiva las ansias de crecer.
El informe de Adimra señala que la producción creció en términos interanuales, pero aún así el 58% de las empresas metalúrgicas no logró recuperar los niveles de rentabilidad que tenían hace un año. En ese contexto, el 47% de las firmas presentó una mayor necesidad de crédito.
Los conflictos para acceder a los insumos es pico de las demandas. "Hay dificultades para acceder a insumos en todas las partes del país, no solamente en el interior sino que es transversal", confirmó Canosa.

