Entre las innumerables consecuencias de la pandemia, una interesante es la que toca a la futura (veremos si existe) "temporada de premios", el momento del balance anual del cine y la televisión entre noviembre y febrero, cuyo punto final son los Oscar. Con la industria del cine paralizada en todo el mundo, es imposible saber cómo funcionarán esos premios, pero el sindicato de actores de cine de EE.UU. (SAG) ya está discutiendo el futuro y, sin ninguna sorpresa, incluye el streaming.

Hoy, para calificar a esos premios, una película debe tener una exhibición en cine en el área de Los Ángeles ante audiencia paga (no valen avant premieres) por siete días corridos. Lo que se discute es si se permitirá calificar a los filmes que opten, ante la ausencia de salas, por salir en streaming o si se seguirá exigiendo estreno en salas comerciales. Y, si es lo segundo, si el SAG obligará igualmente a una semana de exhibición en caso de reapertura de salas (todo es incierto) a aquellos filmes que ya salieron en streaming.

El asunto parece prematuro, pero por norma la logística de estos eventos, que implica el acuerdo de muchas empresas productoras, distribuidoras y exhibidoras de filmes así como agentes de derechos, debe resolverse por lo menos con un año de antelación. Queda claro que eso, en las actuales circunstancias, es imposible. Y como informamos la semana pasada, varios cines de arte de EE.UU. ya optan por ofrecer "pases online" para ciertos estrenos, ante la posibilidad de perder todo ingreso y sostenerse económicamente. Si el SAG opta por el streaming, es seguro que otras entidades también lo harán. Y será un golpe (más) para las salas.