El portorriqueño Ricky Martin descolló anoche ante unos 15.000 espectadores en la primera noche de la 61era. edición del Festival Internacional de Viña del Mar, que se inició en medio de una jornada de violentas protestas en la ciudad chilena. Desde horas antes del comienzo del espectáculo, en el contexto de movilizaciones sociales que vive el país trasandino desde hace cuatro meses, se vivieron momentos de fuerte tensión por las protestas y choques con la policía que se registraron en los alrededores del anfiteatro de la Quinta Vergara.

Las movilizaciones ya venían siendo convocadas desde hace varios días con consignas como "Calles con sangre, Viña sin festival" o "Viña 20, cancelado por el pueblo. Sin dignidad, no hay festival". Debido a esos acontecimientos la organización del festival decidió posponer las actuaciones de los concursantes de las competencias internacional y folclórica y también aplazó la tradicional obertura artística de la noche inaugural del encuentro, cuya programación se extenderá hasta el viernes próximo.

Lo que no sufrió variación fue el número fuerte del primer día: el concierto de Ricky Martin y el de su compatriota Pedro Capó y el espectáculo del humorista Stefan Kramer.

En su sexta visita a Viña Ricky cantó y bailó hasta el éxtasis sus 20 mayores éxitos, se ganó las Gaviotas de Plata y Oro y no pasó por alto el incendiario contexto. "Que exijan lo básico, los derechos humanos, es básico, no pedimos nada. En Chile y fuera de Chile estaré contigo y siempre al tanto. Te quiero y dios te bendiga y nunca callados. Siempre con amor y con paz pero nunca callados", dijo el puertorriqueño durante su actuación. El músico, de 48 años, vendrá a la Argentina para sus shows en Córdoba (hoy) y tres previstos en Buenos Aires (jueves 27, viernes 28 y sábado 29).