Hoy comienzan a operar los vencimientos de las tarjetas de crédito que habían sido postergados por muchas entidades a pedido del Banco Central, en consonancia con el fin de la primera extensión de la cuarentena realizada por el Gobierno. Quienes no puedan pagar el total tendrán un alivio, luego de que la autoridad monetaria resolviera una baja en los costos de financiamiento con tarjeta, la posibilidad de que los saldos impagos se cancelen en 9 cuotas fijas y el otorgamiento de tres meses de gracia, pero cuál es la letra chica de esta nueva normativa.

En principio, la circular del BCRA establece que desde hoy la tasa nominal anual máxima por interés compensatorio que pueden cobrar los bancos por los saldos financiados en tarjetas de crédito será de 43%, contra el 49% que operaba hasta ayer. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a esto hay que sumarle el costo financiero (capital, intereses, comisiones por mantenimiento de paquetes de servicios) e impuestos.

Según estimaciones del propio Central, a partir de esta reducción el costo financiero total expresado como tasa efectiva anual (CFTEA) sería de aproximadamente 49% más IVA. Es decir que, financiarse con tarjeta resulta más conveniente que hacerlo mediante un crédito personal, cuya tasa nominal anual promedio -de acuerdo con los últimos datos de la entidad monetaria- ronda el 52,40%, lo que da un CFTEA en torno del 91%.

Otro de los puntos centrales de la comunicación 6964 establece que los saldos impagos de las tarjetas de crédito cuyo vencimiento opere entre hoy y el de abril próximo deberán ser automáticamente refinanciados como mínimo a un año de plazo con tres meses de gracia en 9 cuotas mensuales, iguales y consecutivas, pudiendo solamente devengar interés compensatorio y ningún otro recargo. Una de las dudas que despierta esta determinación es si los tres meses de gracia devengan o no intereses. La respuesta del BCRA es contundente: sí, devengan, si alguien quiere precancelar el pago se le cobran intereses desde el momento del vencimiento hasta ese día.

Desde la entidad monetaria destacan que los bancos no podrán subir costos administrativos, comisiones ni nada que desvirtúe la baja de tasa, por lo que habrá "un efecto neto positivo para el cliente".