El mundo de la construcción se prepara para retomar sus actividades en el Interior del país, pero advierte que los protocolos de seguridad para evitar los contagios de coronavirus implican una suba en los costos que se sumarán a los que ya se arrastran por haber paralizado las obras, en particular las privadas, que representan la mayor parte del empleo y de las inversiones. Mientras tanto, algunas de las contratistas del estado se entusiasman con la apertura parcial en lo que refiere a obras viales provinciales, al tiempo que en los grandes centros urbanos se mantiene el cierre total.

Así lo plantearon ante la consulta de BAE Negocios representantes de este negocio dedicados tanto al desarrollo inmobiliario como a los que dependen de proyectos de infraestructura estatal.

"Los costos en dólares bajaron y eso va a dar una ventana al momento de salir de la cuarentena, que luego la inflación va a ir recortando", evaluó Gustavo Ortolá, de GO Real Estate. Para el desarrollador inmobiliario, una vez finalizado el aislamiento el mercado "se retroraerá a niveles del 2009, 2010 o 2011" que permitían vender una vivienda del segmento top a 1.300 o 1.400 dólares el metro cuadrado y dejar ganancia.

En ese sentido, un relevamiento del sitio especializado Reporte Inmobiliario registró un descenso del 12,5% en los valores de venta de viviendas en el Gran Buenos Aires.

Lo que observan los empresarios ligados a la construcción privada es que las medidas de seguridad elevarán los costos por el distanciamiento social precautorio al que obliga la pandemia de Covid-19, como la ampliación de turnos con menor cantidad de trabajadores, un mayor gasto en transporte, entre otras.

En lo que respecta a los fideicomisos, por el momento no se observa una mora en las cuotas que llegue a cortar la cadena de pagos, puntualizó Ortolá, sobre todo para aquellos que están intermediados por los bancos. Pero depende del acuerdo al que hayan llegado las partes: puede haber casos en donde el pago se interrumpe hasta que se retomen las actividades, u otros en donde en un futuro las cuotas aumenten para compensar los mayores gastos de la cuarentena, ya que por lo general se mantiene la plantilla de trabajadores a pesar de que la obra no se esté ejecutando.

Por su parte, los contratistas de obra pública se entusiasman con retomar actividades en las provincias menos afectadas por el coronavirus, ya que hasta ahora sólo estaban habilitadas las estrechamente ligadas a cuestiones sanitarias.

"Va a ser un buen año, estamos listos para reiniciar actividades en Formosa y Misiones", señalaron a este diario desde una empresa líder con intereses en esas provincias. "El domingo mismo arrancamos con todo", reforzaron, acaso a contramano de la mirada que reina en el sector, donde advierten que se cortó la cadena de pagos.

En tanto, desde otra importante compañía se encontraban a la espera del resultado de una licitación internacional, al tiempo que esperaban un mayor relajamiento para continuar con trabajos ligados a la energía que ya estaban en marcha pero se vieron paralizados por la cuarentena y las dificultades para traer insumos del exterior.