El pasado viernes, la cadena de cines estadounidense AMC (de hecho, la más grande del mundo, con salas en Europa, Asia y América latina) anunció que dejará de estrenar películas de Universal si el estudio ratifica su decisión de, una vez que se reabran los cines en EE.UU., estrenar filmes al mismo tiempo en salas y en formato digital. La declaración tuvo como motivo un comentario (público) de un ejecutivo del estudio: en vistas del excelente resultado que tuvo Trolls World Tour, secuela del éxito de 2015 y primer blockbuster "grande" que se estrenó en digital (alquiler), se anunció que se continuaría con este tipo de lanzamientos. Para el negocio de los exhibidores, resulta una traición absoluta, y temen que otros estudios sigan el mismo camino.

Hoy la situación es diferente. Si bien la posición de Universal no cambió de modo radical, se expresó que esta política se seguiría analizando caso por caso las películas. El problema consiste en que, entre los próximos lanzamientos de la firma -una vez que sea posible ir al cine, por supuesto- aparecen filmes de enorme peso para la exhibición en salas como los próximos episodios de las series Jurassic World y Rápidos y furiosos, cuyas entregas anteriores superaron ampliamente los USD1.000 millones de recaudación global. Los cines no viven exclusivamente de la venta de entradas, sino -sobre todo- de los snacks y las bebidas, cuyo retorno es gigantesco respecto del costo. Pero para venderlos, necesitan películas. Esa clase de películas.

Por supuesto, los snacks y las bebidas no son el interés de los estudios, sino la audiencia. Y la pandemia les quita justamente ese ingreso. El lanzamiento digital de Trolls... se justificaba porque el marketing estaba realizado (es demasiado dinero), la marca instalada y hubiera implicado una pérdida aún mayor no hacerlo. Pero los resultados superaron las expectativas (se acerca a los USD200 millones en su país gracias al alquiler digital) y eso le permite a Universal pensar en una estrategia para el futuro. En general, se trata de acelerar un proceso que se discute con paños fríos desde hace, por lo menos, cinco años: la desaparición de las ventanas.

Por ahora, el problema es solo con Universal. Los dos grandes estudios con "tanques" para este año -Warner y Disney- simplemente están recalculando fechas para estrenar en salas, aunque tiene dos títulos medianos (la precuela de Scooby-Doo, de Warner, y la primera Artemis Fowl, en el caso de Disney) que irán a digital (renta digital y plataforma SVOD respectivamente). Pero no tenían aún definido estreno en salas, y los títulos de mayor peso aún van a tener esa ventana. La controversia sigue, aunque se estima que la solución sería que ambas partes cedan: la reconversión del negocio de las salas es, a la larga, inevitable. El coronavirus solo acelera las cosas.