El reconocimiento de los rostros es muy importante para las relaciones sociales

La trampas sensoriales en una elección

"¿Quién sabe si, quizás, todo el amor mío no fue más que un engaño de los sentidos, de la fantasía? 

Fiódor Dostoyevski

Nuestra capacidad sensorial reside en la posibilidad de traducir la energía externa que recibimos, reconocerla y generar representaciones. Estos procesos están sujetos a modificaciones, así como también a influencias subjetivas. Pocas cuestiones son tan abstractas, y a la vez más presentes en lo cotidiano de la vida, como los estímulos sensoriales. Si bien existen consensos generales sobre lo que sentimos, resulta difícil precisar con exactitud qué son las sensaciones.

El reconocimiento subjetivo de miles de rostros que vamos memorizando a lo largo de la vida es una función muy compleja, que está relacionada con el recuerdo facial a través de un desglose de las partes de las caras. Esto es realizado algorítmicamente por neuronas que memorizan los rostros.

Es decir, existe una zona que se encuentra en la corteza del cerebro (surco temporal inferior) que contiene neuronas que informan sobre diferentes partes de la cara, en forma organizada y económica, pues lo realiza sobre partes cercanas a la misma. Cada representación facial existe en la corteza cerebral y esto se denomina faciotopía. Así, el reconocimiento de las caras es muy importante para las relaciones sociales, tanto para establecer empatía como para tomar conductas preventivas. Por ejemplo, quién es la persona con la que nos relacionamos y cómo intuir lo que pueda llegar a hacer.

La revista Nature Communications describió el reconocimiento consciente de un fotón (mínima partícula de luz) en nuestro cerebro. Este descubrimiento revolucionó el saber sobre nuestra capacidad sensorial, ya que podríamos recibir y concientizar la información del ingreso de energía cuántica muy pequeña y desconocida. De este modo, se abren múltiples expectativas, dudas y preguntas ya que se complejizan las posibilidades de nuestra capacidad de sentir. Solo se puede concluir que cuanto más se conoce, menos pueden afirmarse con liviandad las premisas sobre el funcionamiento de la mente humana.

A partir de un sistema neuronal cerebral compuesto por casi 100.000 millones de neuronas conectadas miles de veces, se va produciendo un enmarañado sistema interno, aunque comunicado con el exterior, que genera procesos complicados sobre cualquier sensación, pero siendo cuestiones tan abstractas que tienen a la subjetividad en sumáxima expresión.

Muchas veces no creemos en el dolor que expresan pacientes que no padecen una patología concreta, a pesar de que lo verbalizan y, seguramente, lo sienten. Existen mecanismos de control sensorial cerebrales (es decir, controles interno de sistemas que descienden desde el encéfalo) que regulan el sistema perceptivo inhibiendo sensaciones erróneas, como las alucinaciones. En el caso del dolor, se describen sistemas analgésicos internos similares a los medicamentos analgésicos opioides.

Es decir, recibimos información sensorial que es filtrada por un gran sistema controlador de las cuestiones conscientes de realidad. Este sistema puede fallar y descontrolar la información que ingresa, ya sea porque la información se produce de manera excesiva o porque no es filtrada correctamente (por el tálamo y la corteza cerebral). A menudo, los dolores somáticos podrían ser explicados por un doble juego en el que trabajan tanto los factores psicológicos como los biológicos, muchas veces no pasibles de diferenciar.

Son muchas las hipótesis que relacionan al olfato con la cuestión emocional. De hecho, el sector al cual se le asigna la operación primaria olfatoria corresponde a zonas del cerebro relacionadas con el sistema límbico, que se asocian al funcionalmente instintivo-afectivo. De ahí que las cuestiones relacionadas con perfumes, entusiasmarse con una pareja, un lugar, un producto o un negocio puedan, entre otras posibilidades, ser reforzadas por un buen aroma. También es muy común la asociación de un perfume u de un olor con el recuerdo y la presentificación de un evento afectivo que se encuentre fuertemente conectado con el olfato.

La información sonora también se encuentra atada a las influencias subjetivas que vamos adquiriendo del medio ambiente, como las palabras y sus significados. Esta información se acumula en proteínas que se van expresando en nuestras neuronas, cual disco rígido personal, conformando de este modo nuestra subjetividad. Esto provoca que, a partir de toda la información adquirida a lo largo de la vida, seamos personas con una idiosincrasia única e irrepetible.

Existe un sistema regulador de la conciencia que permite controlar la información que llega al cerebro, tanto sensorial como de pensamientos internos, otorgando criterios de realidad o no. Es decir, diciendo si lo que creemos, más allá de la subjetividad, entra dentro del rango de lo aceptable para nuestra cultura y sociedad. Así, dentro de esos parámetros, puede considerarse si el juicio de la persona se encuentra conservado.

Por lo pronto, la conciencia se adjudica al sistema nervioso; es decir, serán las neuronas y sus conexiones las que la contienen. Estos sectores están planteados en un comienzo como una pizarra cognitiva de la experiencia. Sin embargo, no todas las células del sistema nervioso de una persona sirven para este fin; por lo contrario, son muy pocas a las que se le podrían adjudicar una relación funcional o estructural con lo consciente.

Se han incorporado, entonces, diferentes ideas sobre cómo influir en el cerebro para que las personas tomen una decisión. Agregar música para generar un "logo acústico" asociado a una marca es una de las maneras de hacerlo. También los dibujos que se identifiquen con los mismos, algo que Dirk Held, de la Universidad Johannes Gutenberg, llama "efecto del marco" que se le une a un producto. Esto influye en el consumo. También se trabaja en decisiones políticas o para generar asociaciones acerca de la credibilidad de una noticia según "el marco" en que se la comunique.

La influencia tanto de Internet como de las redes sociales hace repensar la metodología y los estudios cerebrales sobre la mercadotecnia. A través de la web, más de 10.000 marcas se cuelan diariamente en nuestro campo visual, en general de forma inconsciente, ya que aparecen anuncios en las páginas que pueden no ser vistos conscientemente, aunque son parte de la información que nos ayuda a tomar decisiones. La repetición de estos procesos (sean conscientes o no) aumenta también su memorización. Además, se ha comprobado que los adolescentes son los más susceptibles a la influencia de Internet en lo que respecta a las injerencias informáticas. Y esta es una instancia reñida con la ética.

Si bien se conoce que en las sensaciones intervienen varios moduladores neurobiológicos (constituyendo un real idioma neurológico), en donde participan neurotransmisores y diferentes zonas del sistema nervioso, todavía sería difícil definir exactamente cada una de las sensaciones, y mucho menos sus variantes cualitativas. Los sentidos son la expresión de un idioma neurológico muy complejo, integrado por unos pocos neurotransmisores y receptores, pero que son multiplicados millones de veces, creando de esta forma una instancia subjetiva e individual.

Los sesgos cognitivos están de moda y muchos profesionales aún no especializados en conducta humana manejan ese concepto. Los sesgos se basan en la interpretación errónea sensorial y/o representativa que genera la subjetividad de lo que pensamos y la toma de decisión posterior.