La matrícula escolar primaria caerá 27% en Argentina hacia 2030, según un informe
La reducción de la matrícula impactará en el tamaño de las aulas y, en el caso de los colegios privados, el desafío será sostener la estructura
La matrícula del nivel primario en Argentina experimentará una caída del 27% hacia 2030, lo que equivale a 1,2 millones de alumnos menos en comparación con 2023.
El fenómeno, vinculado a la sostenida baja en la tasa de natalidad, surge del informe Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado, elaborado por Argentinos por la Educación, con autoría de Martín De Simone (Banco Mundial), María Sol Alzú y Martín Nistal. El trabajo combina proyecciones demográficas de la Dirección Nacional de Población (DNP) del Ministerio del Interior con información del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación sobre matrícula, secciones y cargos docentes.
La reducción de la matrícula también impactará en el tamaño de las aulas. Según el informe, si se mantiene constante la cantidad de secciones registradas en 2023, los cursos con 25 a 29 alumnos caerán del 29,4% al 3,5% del total, y aquellos con 30 o más alumnos pasarán del 14,1% al 0,4%. En contraste, las secciones pequeñas crecerán de manera significativa: las de 15 a 19 alumnos pasarán del 17,5% al 48,8%, y las de menos de 15 alumnos del 4,0% al 22,2%.
Baja en la tasa de natalidad y la consecuencia en escuelas
La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante, señala Martín De Simone.
Desde el punto de vista fiscal, el informe estima que, si se mantuvieran constantes los ratios actuales, en 2030 se necesitarían 50.043 secciones menos y sería posible reasignar 71.250 cargos docentes. El valor equivalente de esa reasignación alcanzaría los $966.304 millones anuales, cerca del 15% del crédito vigente para la función Educación en 2025.
Cecilia Adrogué, investigadora del Conicet y la Universidad de San Andrés, remarca que el impacto será diferente entre la gestión pública y la privada. En el sector público, el presupuesto no depende directamente de la demanda, mientras que en el privado la matrícula determina los recursos. Allí el desafío será sostener estructuras que quedarán sobredimensionadas, explica.
Frente a este escenario, los autores proponen reorganizar secciones con baja matrícula, reasignar docentes hacia tutorías o programas de enseñanza adaptativa, extender la jornada escolar y fortalecer apoyos no académicos. También sugieren reorientar recursos hacia materiales pedagógicos, infraestructura y evaluación docente, siempre con planificación de mediano plazo y diálogo entre los actores del sistema. Para Leyre Sáenz Guillén, especialista en economía de la educación, reducir la discusión a que menos alumnos por aula es mejor resulta simplista. Hay evidencia de que el aprendizaje no mejora linealmente con aulas cada vez más chicas y que se puede perder el aprendizaje entre pares, advierte.

