The Pitt: segunda temporada del drama hospitalario más premiado

La temporada de alfombra roja de Hollywood ya arrancó y, por lo que se vio en la pasada edición de los Critics Choice, The Pitt no detiene su racha de galardones. Se llevó la estatuilla a la mejor serie de drama y obtuvieron un merecidísimo reconocimiento Noah Wyle (mejor actor protagónico) y Katherine LaNasa (mejor actriz de reparto). Habrá que ver si se lleva algunos premios más este domingo en la gala de los Globos de Oro, para sumar a los que recibió el año pasado en su debut.

Mientras tanto, ayer se estrenó la segunda temporada de este drama hospitalario. Como en la primera entrega, son quince episodios que corresponden con cada una de las horas que dura un turno de la agitada guardia de emergencias. Esta vez, la jornada coincide con el 4 de julio, Día de la independencia en Estados Unidos, pero también un feriado con posibilidad de accidentes por fuegos artificiales, peligros y excesos del festejo. El servicio de urgencias (autodenominado con ironía The Pitt, la fosa) no tendrá descanso. El atractivo de la fórmula de hacer una hora por capítulo, que incrementa la tensión del momento a momento, ya no es tan novedoso como el año pasado pero sigue funcionando bien para transmitir el ajetreo, la sobrecarga laboral y también resulta narrativamente interesante el salto temporario: poco a poco se revela qué pasó con los personajes entre la jornada retratada en la primera temporada y esta instancia. Por lo pronto, encontramos a su protagonista, el doctor Roby (Wyle), en el último día antes de unos meses sabáticos que planea tomarse para viajar en moto y descansar del agotamiento de las exigencias del puesto al frente de la guardia. Comparte el turno con quien lo reemplazará cuando esté ausente: la doctora Baran Al-Hashimi, quien llega con ideas de modernización mediante apps de inteligencia artificial. The Pitt trajo aires nuevos al género de las series médicas, con escenas muy realistas y humanas, manteniendo el legado de lo anterior. A pesar de que la fórmula no se siente ya tan fresca como el primer año, y más allá de cierto exceso en algunas escenas demasiado impresionantes o escatológicas, trucos que no estaban en esa intensidad en los episodios anteriores, la serie sigue manteniendo su excelente nivel de propuestas y actuaciones. Es inteligente al tratar temas y giros. Uno de los aspectos que se destacaban desde el comienzo es el trabajo conjunto de distintas generaciones, siendo un hospital escuela. Acá, se sigue aprovechando bien ese rasgo e incluso se complementa con la tensión entre lo digital y lo analógico, en la que profesionales de todas las edades tendrán algo que aportar. Otra virtud de estas historias que deambulan entre la vida y la muerte, es mostrar cómo los médicos, y muy especialmente las enfermeras (el papel de LaNasa como Dana es glorioso), brindan una asistencia y contención que va mucho más allá de la salud física. La tira sabe mostrar como atienden a pacientes con todo tipo de carencias, y secretos, que acuden en busca de sanación.