En 1992, un grupo de empresarios liderados por el suizo Stephan Schmidheiny se planteó el desafío de responder a las tendencias del mercado, cumplir con la normatividad ambiental y generar mayores utilidades. Sus propuestas fueron presentadas en la Cumbre de Río de Janeiro de ese año, la reunión más significativa a nivel internacional en medio ambiente.

Este desafío planteaba que las empresas debían ser más eficientes económicamente y, al mismo tiempo, ambientalmente responsables.

Fue de esta forma que se se desarrolló el concepto de “ecoeficiencia”, como respuesta del sector empresarial al reto del desarrollo sustentable, y como una filosofía de administración que enlaza la protección ambiental con los negocios, creando valor. Con el tiempo, esta idea ha evolucionado a lo que se podría llamar sustentabilidad empresarial.

La implementación de la sustentabilidad en las empresas data de 1997, cuando un empleado de IBM, Bob Willard, decidió enviarle una carta al CEO de la compañía en ese momento, Lou V. Gerstner, para que considerara la sustentabilidad como parte de la estrategia de negocios de la multinacional.

“Su propuesta fue considerada como una petición filantrópica sin mayor importancia ni repercusión”, finaliza Berges.