El último mes del año es un torbellino de cierre de proyectos, encuentros sociales, balances y, en el mejor de los casos, compras navideñas y preparativos de viaje. Todos llegan a este tramo con la lengua afuera. En pandemia, el estrés y el agotamiento se sienten todavía con más fuerza apuntalados por la necesidad constante de mantener las medidas de prevención. El peligro de esta carrera vertiginosa es terminar fuera de pista. 

Randstad, empresa de servicios de Recursos Humanos, dio a conocer los 5 indicadores más relevantes que su equipo de especialistas en gestión del talento identificó para detectar si los colaboradores de una organización están padeciendo burnout. Ausencia de motivación; falta de concentración y dificultad para la toma de decisiones; problemas vinculares y aislamiento; frustración, irritabilidad y negatividad; y falta de resiliencia son los principales signos.

Los cambios radicales ocasionados por la pandemia han derivado en grandes niveles de cansancio entre la fuerza laboral a nivel mundial. En este contexto, con todo el año sobre las espaldas, puede aparecer el "burnout" o síndrome del trabajador quemado, un estado de agotamiento extremo, físico y mental, que se produce por las presiones y el estrés crónico y que debe ser tratado por profesionales de la salud.

Respecto a este trastorno que se ha extendido como producto de la pandemia, Andrea Ávila, CEO de Randstad para Argentina y Uruguay, sostuvo: "En estos casos, el acompañamiento de la organización, y especialmente de los líderes de equipo, es clave para contener y acompañar a las personas que sufren burnout u otro trastorno derivado del estrés y el agotamiento extremo, para que consulten a un profesional de la salud y puedan tratarse".

Los 5 factores más importantes identificados por los expertos de Randstad son:

1. Ausencia de motivación: Una señal clave. La persona no tiene energía y se agobia pensando en todas las obligaciones y compromisos que debe cumplir, pierde el entusiasmo y hasta puede sentir rechazo hacia su trabajo y la compañía.

2. Falta de concentración y dificultad para la toma de decisiones.  Una decisión correcta y efectiva requiere de un esfuerzo cognitivo alto, de claridad de pensamiento y de un gran nivel de concentración, habilidades que se ven seriamente afectadas bajo los efectos del burnout.

3. Problemas vinculares y aislamiento. El agotamiento también influye en la manera que tenemos de relacionarnos con jefes y compañeros de trabajo, haciendo que quienes lo sufren tiendan a aislarse y convertirse en personas poco colaborativas.

4. Frustración, irritabilidad y negatividad. El estrés crónico saca lo peor de cada uno, nos vuelve irritables, negativos, malhumorados y nos quita claridad afectando el discernimiento. Cualquier problema laboral se torna personal, un comentario constructivo se asume como una crítica negativa, socavando el buen funcionamiento de los equipos.

5. Falta de resiliencia. Es la capacidad para superar un problema y salir fortalecido. Es natural que un fracaso, una mala noticia o una crítica nos hagan sentir momentáneamente mal, pero si el malestar o el enojo persisten, esto indica que hay algo más y que está afectando nuestro desempeño y la relación con nuestros colegas.

"Un jefe comprensivo que pueda alivianar tareas o autorizar días de descanso, un equipo de recursos humanos que evalúe si el área de desempeño de la persona es el más adecuado a sus intereses y formación y un grupo de colegas empáticos, que estén atentos a las señales, acompañen y den apoyo, son eslabones claves para recobrar el bienestar de los colaboradores que padecen burnout", agregó Andrea Ávila.