Hasta no hace mucho tiempo pensábamos en el futuro como algo por venir.El trabajo remoto era discutible, las metodologías ágiles y la flexibilidad eran conceptos interesantes pero “había que ver cómo se aplicarían”. Hace tres meses llegó el futuro, nos invadió con exigencias de adaptación que supimos aceptar. Dicen que la necesidad es la madre de la invención, lo vivimos en carne propia.

De esto se desprende una pregunta puntual: ¿Qué podemos hacer ahora para construir el liderazgo del futuro y transformar la necesidad en oportunidad y crecimiento?

Esta posibilidad está asociada al cambio de paradigma que lentamente viene dándose en el liderazgo, desde aquellos modelos tradicionales del líder jerárquico y vertical con bases militares, a uno flexible que no solo reacciona con entereza ante los eventos inesperados sino que puede construir respuestas que den forma al futuro.

¿Cuáles son las claves de esta transformación? Volver a la normalidad es algo que está fuera de discusión, no solo porque va a ser difícil volver al pasadosino porque los empleados, los clientes, el mercado yel contexto cambiaron. Todo cambió. Volver a una normalidad pasada sería quedarse atrás. Y si lo convertimos en oportunidad, podemos ser protagonistas en crear lo que viene. Son tiempos de reinvención, de capitalizar los aprendizajes que la cuarentena nos va dejando y de acelerar la transformación.

En 2019 Harvard Business Review publicaba qué necesitan aprender los líderes para protagonizar el futuro, y lejos de ir hacia los contenidos tradicionales, hizo énfasis en el liderazgo personal, la comunicación y las relaciones más honestas. Y agregaba que era necesario convertir en una realidad la habilidad de aprender a lo largo de toda la vida.Todo esto en el marco de una gestión cada vez más digital y descentralizada.

La conversión de los trabajos hacia el mundo digital requirió de algunos ajustes en los líderes. Algunas cosas permanecerán iguales y otras serán muy diferentes¿Cómo identificarlas y capitalizarlas? Las experiencias difíciles como la que estamos viviendo son una de las palancas impulsoras del crecimiento y la transformación personal, de equipos y de organizaciones. El Center forCreativeLeadership las identifica como una de las bases para el desarrollo profesional.

Liderazgo personal. Los expertos coinciden en que tener el mindset apropiado para los tiempos que corren es fundamental. La ciencia ha demostrado que las personas podemos aprender, y seguir aprendiendo, a lo largo de toda nuestra vida. No depende de algún talento específico con el que nacimos. Se puede desarrollar la flexibilidad cognitiva, que es la habilidad que nos permite aprender a lo largo de toda la vida.

Comunicación: un estudio de TheEconomistIntelligenceUnit indica que el 86% de los líderes experimentan dificultades en la comunicación y estas impactan en los niveles de estrés (52%), demoras o fallas al completar proyectos (44%), falta de compromiso (31%), objetivos de performance no cumplidos (25%) y hasta ventas perdidas (18%). Qué, cómo, cuándo comunicar -tanto en el mundo presencial como virtual- es una habilidad que se puede desarrollar.

Nuevas formas de trabajo: la gestión tradicional ya no encuentra lugar en los proyectos actuales que demandan flexibilidad y velocidad, menos en los futuros. Las metodologías ágiles proveen no solamente un marco de trabajo, procesos y herramientas. También desarrollan un nuevo mindset que permite que tanto proyectos como personas se muevan fluidos y enfocados en las necesidades del cliente, el desarrollo, y la ejecución. Y se puede gestionar con equipos centralizados o distribuidos, algo que parece ser la normalidad de aquí en adelante.

En síntesis, hay mucho para rescatar de lo que ya veníamos haciendo, y también hay mucho por desarrollar para construir el futuro del liderazgo y las organizaciones. Este 2020 nos abrió una ventana para hacerlo realidad. Enfocándonos en las habilidades críticas será posible lograrlo con menos esfuerzo y mejores resultados.