Los nervios y la expectativa se percibían en el aire de las oficinas de Twitter y en las casas de sus empleados. Por primera vez desde el anuncio de compra de la red social por parte de Elon Musk, el CEO de Tesla se presentó frente a los trabajadores y dialogó con ellos. En lo que parece un acuerdo casi finalizado –Twitter ya le dio a Musk lo que tanto quería para reanudar un trato que estaba "en pausa"–, el magnate reveló sus planes con los empleados de la red social, y dejó sensaciones encontradas. Si finalmente se convierte en el dueño de Twitter, dejará que los más brillantes trabajen desde sus casas si así lo desean, pero no descartó despidos.

El tema de los despidos era crucial para los trabajadores, ya que hace unos días trascendió que el plan del magnate es aumentar su plantilla de empleados durante algún tiempo para "explotar su potencial" y luego reducirla drásticamente.

Desde que comenzó la novela Twitter-Musk, uno de los asuntos que dejó en claro el fundador de SpaceX fue la censura: su sueño siempre fue que Twitter sea "una plaza pública de libertad de expresión", por lo que, de hacerse con la red social, casi todo estaría permitido. Consultado hoy por los límites de la moderación, Musk aseguró que las personas deberían poder "decir cosas bastante escandalosas dentro de la ley", pero que ese discurso no necesariamente debería amplificarse.

En este sentido, distinguió entre libertad de expresión y libertad de alcance, una diferencia popularizada por la investigadora de desinformación Renée DiResta.

Aunque es muy crítico de las políticas de moderación de Twitter y apuntó contra ellas en el pasado –por ejemplo, con el caso Trump–, Musk fue más suave con los empleados de la red social. En la conferencia, dijo que Twitter es una plataforma para la autoexpresión: “Algunas personas usan su cabello para expresarse. Yo uso Twitter”.

¿Y los bots? El problema por excelencia que preocupa a Elon Musk y frenó el trato también fue comentado por el magnate. Su objetivo es que Twitter adopte una línea más dura contra los bots y el spam: "Tiene que ser mucho más costoso tener un ejército de trolls". Es en parte por esto que dijo a los empleados que está a favor de que los usuarios paguen para ser verificados, para priorizarlos en la forma en que Twitter clasifica los tweets que ve la gente.

El trabajo remoto es una posibilidad

Semanas atrás, el CEO de Tesla le envió un mail al personal de la automotriz donde sentenció que el teletrabajo "ya no era aceptable", y que cada empleado debía pasar un mínimo de 40 horas a la semana en Tesla. Esto llegó a Twitter, y a los trabajadores no les gustó, algo lógico si se tiene en cuenta que, a partir de 2020 y el aislamiento por la pandemia, el fundador Jack Dorsey había dicho al personal de Twitter que tendrían la opción de trabajar desde casa indefinidamente, si así lo deseaban.

¿Qué pasará con la llegada de Musk? “Si alguien solo puede trabajar de forma remota y es excepcional, no tendría sentido despedirlo. Definitivamente no estoy a favor de las cosas que están locas”, afirmó Musk ante una consulta que surgió en la videollamada.

Fiel a su estilo excéntrico, Musk se presentó a la videoconferencia desde su teléfono

Sin embargo, ese no será el criterio general. Musk dejó en claro que prefiere trabajar en persona y advirtió que controlará con los gerentes que los empleados remotos esten contribuyendo positivamente a la empresa.

Por otra parte, Musk dijo que creía en dirigir empresas como una “meritocracia” y dijo: “Si alguien está logrando cosas, genial, lo amo. Si no, ¿por qué están aquí?”. Además, amenazó: "El que no haga bien su trabajo será despedido".

La salud de Twitter es primordial

En la videollamada con sus próximos empleados, Musk aseguró que la compañía "necesita mejorar su salud" financieramente y reducir los costos. Y, aunque no dijo que iba a hacer recortes de personal, tampoco lo negó. En cambio, dejó la puerta abierta a posibles despidos una vez que el acuerdo se concrete.

Según reportó The Verge, Musk advirtió que "los costos superan a los ingresos" cuando fue consultado por posibles despidos. "No es una gran situación", lamentó.

Twitter ya despidió un par de ejecutivos después del anuncio del acuerdo, pero todavía tiene una extensa plantilla de alrededor de 7.000 personas. Quienes se queden sin trabajo podrían ser alrededor de 900 empleados, según se desprende de las declaraciones de Musk en un pitch deck compartido con posibles inversionistas.

La dinámica sería la siguiente: comprar Twitter, aumentar su plantilla temporalmente para "explotar su potencial" y luego reducirla drásticamente para abaratar costos. El director ejecutivo actual, Parag Agrawal, dijo a los empleados en una reunión anterior que no se estaban planeando despidos "en este momento". Nada es certero, y menos con Elon Musk.

Los ingresos anuales de Twitter aumentaron el año pasado a 5.080 millones de dólares, frente a los 3720 millones de dólares de 2020. Pero la empresa sigue perdiendo dinero en general, incluso si esas pérdidas se están reduciendo. Las pérdidas de todo el año de Twitter en 2021 cayeron a USD 221 millones, por debajo de una pérdida de 1.140 millones de dólares en 2020. Musk prioriza una serie de productos centrados en los ingresos en sus comentarios sobre los planes futuros para Twitter, incluido un fuerte enfoque en las suscripciones.