Desde hace ya algunos años venimos viendo cómo avanza el ciberdelito y la profesionalización de quienes están detrás, que alcanzan estructuras similares a las corporativas. Esto sucede a una velocidad mayor de la que crece el “hackeo blanco” o “hackeo ético”, que se potenció a partir de la pandemia. Frente a esta realidad, se hace cada vez más necesaria la transformación del talento en las organizaciones, para estar a la altura de poder manejar las situaciones de riesgo, no solo tecnológico sino también de negocios. La transformación digital es una cuestión de Talento, no de Tecnología.

Con la educación online actualmente en su máxima expresión, como sucede en la mayoría de las universidades de todo el mundo, no es raro que los delincuentes también lo hagan. Para ejemplificarlo, una universidad de piratas informáticos vende cursos de ciberdelitos para estudiantes de grado en la dark web. “HackTown”, la universidad de hackers, es descripta como un lugar diseñado para enseñar a las personas cómo convertirse en ciberdelincuentes profesionales.

La página de bienvenida indica que cada curso está orientado a "piratear con fines de lucro y cometer fraude". "Al tomar los cursos ofrecidos", dicen los operadores de HackTown, "obtendrá el conocimiento y las habilidades necesarias para piratear con éxito a un individuo o una empresa". Los cursos cubren todo, desde seguridad operativa hasta ataques a la red, piratería de Wi-Fi y robo de tarjetas de crédito y débito, etc. También se ofrecen capacitaciones para acceder a los paneles de administración de routers, descubrir objetivos dentro de una red comprometida, ataques de fuerza bruta, ataques de intermediarios, etc.

Esa progresión del curso, asegura que el estudiante criminal podrá usar sus nuevas habilidades para implementar ransomware (así se llama el tipo de software malicioso con el que este año se atacó, por ejemplo, a la Dirección de Migraciones en Argentina, entre otras instituciones) y troyanos de acceso remoto (RAT) para "beneficio personal". Adicionalmente está desarrollando una tienda e-Commerce donde los estudiantes podrán comprar herramientas necesarias para su oficio como malware, keyloggers y paquetes de contraseñas.

En este contexto, resulta fundamental fortalecer el factor humano. Esto se logra al reducir la brecha de conocimiento entre el management y los técnicos y al acompasar la generación de los delincuentes que definitivamente van más rápido, tal como detectamos desde nuestra tarea cotidiana de monitoreo. Por ende, es nuestra responsabilidad informarlo para ayudar a proteger a la comunidad. Desde nuestro rol fomentamos el desarrollo del Talento para la Transformación.

Esto implica reclutar y formar a cantidatos de un amplísimo abanico económico-social, acompanándolos en sus estudios universitarios y de idiomas, entrenándolos para su crecimiento. Podemos evitar que muchos de los alumnos sean utilizados como carne de cañón. Se detecta que hay un aumento en el número de adultos jóvenes y adolescentes, especialmente, usados como mulas de dinero mal habido y ejecutores de llamadas de ingeniería social.

Además alentamos la concientización en las organizaciones que, al incorporar nuevas tecnologías, también añaden más personas y procesos, haciendo más lentas las estructuras y volviéndose así más vulnerables. Resulta evidente que es necesario no solo trabajar con tecnología apropiada, indicada y oportuna, sino sobre todo en la formación en todos los niveles de las organizaciones y sociedades. Impactar en los comportamientos individuales es la única manera en que se puede realmente encarar un cambio, del que toda la comunidad estará agradecida.

La formación que realmente se demanda hoy es la de una cultura de cuidado, transversal y sostenible en el corto y largo plazo; se requiere de inversión, inteligencia y método para programas de concientización profesionales que no sólo capaciten a los perfiles técnicos sino que también doten de herramientas al eslabón más débil de la cadena: el usuario final.

 

Director de Knowledge en BTR Consulting