El año que viene serán muchos los temas de la agenda de sustentabilidad de las empresas, que impactarán con fuerza e interpelarán a los tomadores de decisión dentro de las organizaciones.

“Esperamos que sea aporte a la construcción de un ecosistema empresario sostenible en América Latina y que ayude a impulsar soluciones innovadoras de cara a los desafíos sociales, ambientales y económicos que nos esperan en los años venideros”, sostiene Alejandro Langlois, director de ComunicarSe.

En ese contexto, habrá diez tendencias a tener en cuenta en el 2020.

1. Los alertas científicos

Los indicios acerca del impacto de algunos de los asuntos más críticos de la agenda de la sustentabilidad, como por ejemplo el cambio climático, ya no vienen sólo del campo económico, social o ambiental. La ciencia identifica a viva voz el alcance de estos impactos con inusitada frecuencia y sus alertas son cada vez más intensos. Los gobiernos aún discuten si reconocer el rol de la ciencia en las discusiones internacionales de política climática. Sin embargo, el sector privado avanza en incorporar metas basadas en la ciencia, como forma de liderar con el ejemplo.

“La ciencia debe ser la guía en las discusiones climáticas”, advirtió Christiana Figueres, la arquitecta del Acuerdo de París, durante la apertura de la PRE COP 25 de Costa Rica en octubre pasado. Para un grupo de científicos convocados por la ONU “estamos asistiendo al fin del capitalismo basado en la energía barata que se sostuvo en los últimos dos siglos”.

2. Un giro radical

La organización Business Roundtable que reúne a los CEO de 181 de las mayores empresas de Estados Unidos sorprendió al mundo en septiembre año al publicar un documento en el que asumen un cambio de visión radical sobre el objetivo de sus empresas, rompiendo con la política que mantenían desde hace más de veinte años, la cual privilegiaba la maximización de los beneficios de los accionistas por encima de cualquier otra consideración.

Según explican en ComunicarSe “El empresariado de EE.UU. le dice adiós a la doctrina Milton Friedman”, en relación al pensamiento del economista de Chicago que pensaba que “la única responsabilidad de la empresa es generar riqueza para sus accionistas”. Business Roundtable reconoce que los accionistas ya no son el único grupo de interés.

3. Crisis climática

El próximo año inicia la década de la acción climática. La oportunidad de evitar que la temperatura global aumente más de 1.5 grados se activa en el 2020 y las tendencias resaltan la urgencia en el despliegue de soluciones bajas en carbono y adaptación climática.

Según un estudio del proveedor de datos de inversión “Arabesque S-Ray”, más de cuatro quintas partes de las compañías más grandes no alcanzarán los objetivos establecidos en el acuerdo climático de París para 2050.

En los últimos doce meses, un movimiento global de jóvenes ha mostrado ser una fuerza organizada y se ha establecido bajo el nombre a Fridays For Future (FFF), replicado en las ciudades de Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, y varias ciudades de Centroamérica.

4. Biodiversidad

La Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios del Ecosistema (IPBES), advirtió que la biodiversidad está disminuyendo a niveles alarmantes, y la tasa de extinción de especies se está acelerando.

El Informe especial del Panel Internacional sobre Cambio Climático (IPCC) sobre “Cambio Climático, Desertificación, Degradación de la tierra, Gestión sostenible de la tierra, seguridad alimentaria, y flujos de gases de efecto invernadero en la tierra” publicado en agosto año revela que hay un choque entre la producción de alimentos y la bioenergía. Además, insta a actuar contra el desperdicio de alimentos y el cambio de dietas carnívoras.

5. Derechos humanos: la hora de la debida diligencia

El de los derechos humanos es el otro gran eje que empuja la agenda de la sustentabilidad en nuestros días. Bajo este paraguas se ubican temas como inclusión, diversidad, equidad de género, discapacidad, trabajo decente y otros. Los grandes vectores que impulsan los derechos humanos en el centro de la escena son el accionar de las Naciones Unidas y la creciente presión de los inversores, entre otros.

En un estudio con 9.500 empresas, el 92% ya cuentan con políticas y prácticas de respeto a los derechos humanos, pero solo el 17% cuentan con un análisis de impactos. Además, los riesgos de derechos humanos están en el top cinco de preocupaciones de los grupos inversores sensibles a la agenda de la sustentabilidad.

6. Las energías limpias

El informe “Tendencias globales en la inversión en energías renovables 2019”, publicado antes de la Cumbre sobre la Acción Climática de la ONU, revela que la inversión mundial en nueva capacidad de energía renovable alcanzará US$2.600 millones al cierre de esta década, un período en el que la energía solar ha sido líder entre todas las tecnologías de generación.

En la última década la capacidad de las energías renovables se cuadruplicó, de 414 GW a 1.650 GW, y la capacidad solar aumentó 26 veces respecto a 2009, de 25 GW a un estimado de 663 GW.

7. Economía circular

¿Cuál es el costo económico del plástico marino y su impacto en la humanidad? A esta pregunta respondieron un equipo de científicos dirigido por el Laboratorio Marino de Plymouth, y en colaboración con científicos de las Universidades de Stirling y Surrey en el Reino Unido y la Universidad del Ártico de Noruega, quienes presentaron en 2019 una investigación en el Marine Pollution Bulletin que indica que el plástico que flota en el mar le está costando a la sociedad humana cientos, sino miles de millones de dólares cada año en recursos dañados y perdidos, con repercusiones en nuestra salud y bienestar. Los sectores más afectados son la pesca, acuicultura y materiales para uso agrícola; y la actividad turística. El estudio estima que habrá una disminución de 1% a 5% en la prestación de servicios de los ecosistemas marinos.

8. Finanzas sostenibles

La transición global para reducir las emisiones de carbono plantea un desafío a la estabilidad financiera en 2020. Aunque la inversión responsable es un tema que viene desarrollando en muchos mercados a nivel global, en América Latina este enfoque de inversión ha tomado más tiempo para consolidarse. Iniciativas como el LatinSIF o el trabajo de las Bolsas de Valores de países como México, Chile, Colombia, Argentina, Costa Rica y Perú han ayudado a crear las bases para el crecimiento de la inversión responsable en la región.

Otra iniciativa líder como los Principios de Inversión Responsable (PRI) de Naciones Unidas identificaron a América hispanohablante como una región de interés y por eso en 2018 designaron un responsable de la región.

9. Los dilemas éticos de la revolución tecnológica

Cada vez se hace más evidente que el sector tecnológico necesita adoptar la transparencia y la responsabilidad cívica para poder conservar su licencia social.

La confianza de la sociedad en el sector de la tecnología está disminuyendo, impulsada por los escándalos de violaciones de la privacidad de datos personales, las noticias sobre evasión de impuestos, el uso de las plataformas tecnológicas por parte de grupos políticos inescrupulosos para interferir en los procesos democráticos y por la falta de una adecuada regulación y supervisión gubernamental.

Un asunto controversial, es el impacto del uso de la tecnología en nuestra vida cotidiana, y ya está llamando la atención de los inversores. Dos firmas inversoras, que poseen aproximadamente US$2.000 millones en acciones de Apple, enviaron una carta abierta a la junta de la empresa instando a contrarrestar el problema de la adicción infantil a sus aparatos.

10. Las migraciones, los refugiados y su impacto en la economía

Datos de la Cepal indican que la contribución de los migrantes al PIB mundial fue de aproximadamente de 6,7 billones de dólares en el año 2015 -último dato disponible-, que en su momento equivalía al 9,4 % del mismo.

En promedio entre los países de la OCDE, más del 68% de los migrantes están empleados y la tasa de desempleo es inferior al 9%. Sin embargo, los inmigrantes jóvenes y aquellos con un bajo nivel educativo siguen teniendo dificultades en el mercado laboral.