Cada vez más en el mundo, sobre todo en estos momentos de alta tensión por la explosión de la pandemia del coronavirus, la sociedad valora que las empresas sean sustentables. Un estilo de gestión que puede evitar fracasar en este 2020, que luce tan incierto como desafiante.

Se considera que una empresa es sustentable cuando busca su excelencia en diversos aspectos, como el bienestar de sus empleados, la calidad de sus productos o servicios y el origen de sus insumos. También por el impacto ambiental, social, político y económico de su actividad y el desarrollo social y económico de su lugar de ubicación, tanto como barrio, zona, provincia y país.

Asimismo, la sustentabilidad se conoce en el mundo corporativo como sostenibilidad. Este es un modelo de trabajo que toma acciones responsables con el medio ambiente, la innovación en su producción o el impacto de su trabajo en el ámbito social y económico de su lugar geográfico de desarrollo.

Su misión es obtener grandes beneficios que le permitirán mantenerse durante largo tiempo, sin agotar los recursos propios y externos.

Todo comenzó en 1987, cuando la comisión Brundtland alertó al mundo sobre la necesidad de ir hacia una forma de progreso y desarrollo económico que pudiera ser sustentable.

Aunque el concepto de desarrollo sustentable o sustentabilidad es fácil de definir, también es complicado de aplicar, ya que involucra a todos los sectores de la organización, por lo que las decisiones deben tomarse a los más altos niveles debido a la repercusión que éstas pueden tener en todos sus procesos, indica el experto Gerardo Berges, socio director de Estrategias Ambientales Asociados.

Es que implica realizar acciones, cambiar políticas e involucrar a todos los participantes de la empresa.

El Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable fue más allá en la definición y sentenció que el desarrollo sustentable para una empresa significa “adoptar estrategias de negocio que cumplan con las necesidades de la organización y de sus accionistas, al tiempo que protegen, mantienen y mejoran los recursos naturales y humanos que se necesitarán en el futuro”. Por otra parte, la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Comercio y Desarrollo (Untac) propuso una definición de negocio sustentable como “aquel que deja el ambiente, al final de cada período contable, igual o mejor que al principio del mismo”.

Más allá de las distintas maneras de ver el desarrollo sustentable, que igual comparten su fin primario de desarrollo cuidando su contexto social y económico, varias empresas líderes en el mundo han incorporado estos conceptos para mejorar su impacto.

Para poder ser sustentable en este momento particular que vive el mundo, existen algunos viejos conceptos que son de mucha utilidad para guiar a las empresas, indica a iProfesional Lucas Campodónico, director de Bioguia y cofundador de B-eco.

La sustentabilidad es el equilibrio entre la dimensión económica, social y ambiental. Parecería un buen momento para pensar el impacto social y ambiental negativo o positivo que genera nuestra empresa. “Seguramente la percepción de muerte te acerca a lo importante. Siento que lo mismo aplica a una empresa”, indica Campodónico.

Las empresas hacen una fuerte apuesta por el reciclaje de las materias primas y por los consumidores verdes

Una muy buena iniciativa es aplicar algo que se utiliza en la vida personal de cada uno, que es deshacerse de todas aquellos objetos que están demás. A veces uno guarda por nostalgia, otras veces simplemente por la falta de tiempo para detenerse y analizar. En este sentido, este contexto es ideal para analizar costos y procesos, para deshacerse de todo lo que está demás (ojo, siempre hay excepciones), pero sobre todo para agradecer y valorar lo esencial (team building).

Para resumir, “la lógica crisis-oportunidad está trillada, pero no por eso es menos vigente. Dependerá de nosotros si el coronavirus es un gran costo o una gran inversión. Dependerá de nuestras reflexiones el orden de nuestras prioridades tanto como individuos, instituciones o especie humana”, indica Campodónico.

Para Berges, las compañías que aplican la sustentabilidad empresarial entendieron que se están sumando también a la innovación, a la creatividad y a la experimentación de nuevas formas de producir y hacer negocios.

De acuerdo con datos del Governance and Accountability Institute (G&I), las empresas que administran sus asuntos de sustentabilidad con transparencia tienden a obtener mejores resultados en el largo plazo.

Los beneficios que han logrado las empresas hasta el momento con la aplicación de esta filosofía disruptiva en su crecimiento son variados:

  • En el mercado hay una tendencia a preferir marcas comprometidas con el medio ambiente.
  • Se producen ahorros significativos al reciclar o reducir la materia prima, debido a que consideran que el desecho es al mismo tiempo materia prima y, por lo tanto, tiene un valor.
  • La importancia de la actitud y nivel de conciencia de todos sus empleados repercute en grandes ahorros económicos.
  • El costo-beneficio de implementar soluciones ecoeficientes es indispensable para ser competitivos, tanto ante los consumidores como desde lo económico y financiero de la propia empresa.
  • El crecimiento en la imagen de la empresa como una marca ética y ambientalmente consciente lleva de la mano un crecimiento en las ventas.
  • La productividad se incrementa.
  • Atrae a los consumidores verdes o conscientes ambientalmente. Las universidades de Yale y George Mason en Estados Unidos publicaron el informe denominado Americans’ Actions to Limit Global Warming, en el que señalan que el 50% de los consumidores estadounidenses toma en cuenta el impacto ambiental de los productos antes de realizar una compra.

Cabe recordar que las regulaciones ambientales son cada vez más estrictas en todo el mundo, sobre todo en los países desarrollados y con una creciente presión hacia su cumplimiento por un sector cada vez más amplio e informado de la sociedad, indica Berges.

Según la World Federation of Exchanges (WFE), existen alrededor de 1.000 instituciones financieras que se rigen bajo la iniciativa de principios para la inversión responsable de las Naciones Unidas.

Al mismo tiempo, los inversores están cada vez más atentos a las compañías que presentan un reporte de sustentabilidad.