Si no adaptamos nuestra organización al mundo actual haciendo uso de tecnología, no será sencillo generar resultados eficientes, sobrevivir y mantenernos competitivos en un mundo cada vez más tecnológico. De hecho, un estudio del Massachusetts Institute of Technology, afirma que las empresas más tecnológicas son más rentables y sus clientes están más satisfechos. Pero es importante aclarar algo: se trata de poner la tecnología al servicio del hombre, no al revés.

 

La mayoría entiende a la transformación digital como un fin en sí mismo, cuando en realidad es un proceso, un medio para alcanzar los objetivos de negocio. Comprar computadoras más potentes, dispositivos de última generación o contar con un mayor almacenamiento de datos en la nube no implica una auténtica migración digital. La verdadera transformación empresarial es la gestión de los recursos humanos. Debemos incorporar nuevas herramientas, métodos de trabajo, enfoques profesionales más innovadores y productivos que se adapten a los empleados y a sus necesidades.

 

La cultura empresarial establecida es uno de los principales obstáculos en la digitalización de las compañías. No hay que apresurarse al cambio hasta que todos en la organización estén capacitados y entiendan la necesidad de ser digitales, estando comprometidos con los beneficios y servicios de la tecnología. Hoy en día, la digitalización nos acompaña a todos lados y está presente en nuestra vida personal, social y laboral. Al igual que mutan las formas de interacción de las personas, también lo hace el mercado y las empresas deben adaptarse a esos hábitos.

 

La digitalización debe poner en el centro a las personas y comenzar con un cambio en el mindset del equipo directivo. Debe contar con líderes capaces de “contagiar” la nueva cultura hacia sus empleados y potenciar un clima sin miedo al riesgo; que sean conscientes de la verdadera necesidad de la digitalización y participen activamente de ella. Una vez definida esa transformación que la empresa necesita y que permitirá alcanzar los objetivos pautados, es momento de comunicárselo a todos. Adoptar una nueva mentalidad implica hacer partícipe al personal y explicar los porqués de las decisiones. Demostrarle a toda la organización que son parte de este cambio y que, sin importar el rol, todos pueden aportar en este nuevo camino.

 

La transformación digital afecta a todas las organizaciones sin importar el tamaño ni la actividad. No es un tema específico de las empresas “tecnológicas”, es un proceso que impacta en todos los sectores y que incide directamente en la competitividad empresarial. Es por ello que adaptarse a los nuevos tiempos es necesario para que el negocio y los empleados continúen creciendo.

 

La esencia del proceso es estrategia, liderazgo, pensamiento y trabajo humano.  Al final, son las personas quienes hacen posible el cambio, de ahí la importancia de priorizar el factor humano. En la transformación cultural y en la transformación digital quien no suma, divide.

 

 

* Country manager de InterNexa Argentina