Terminó otra temporada de Succession. La multipremiada serie de HBO Max, que aborda las pujas en un emporio familiar por definir quién asumirá la conducción cuando se retire su líder, mostró una vez más que es una de las mejores propuestas de streaming del momento.  Las estrategias, peleas y conspiraciones entre los hijos de Roy Logan, el despiadado patriarca interpretado de manera brillante por Brian Cox, se superaron capítulo a capítulo. 

Si bien la tira es una versión exagerada y obscena de la riqueza, la corrupción y el poder, en tono que deambula entre la intriga palaciega y el humor ácido, permite pensar algunos temas vinculados al mundo corporativo, en especial respecto a las empresas familiares y la línea de sucesión.

En promedio en América Latina, el 22% de las empresas que cotizan en bolsa, y el 28% de las grandes empresas con entre 100 y 5.000 empleados son de propiedad familiar. En Argentina el 22% de las grandes empresas con entre 100 y 5.000 empleados son de propiedad familiar. Según datos de un informe de la agencia Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

"La serie muestra, en modo ficción, muchas de las dinámicas que se dan en las empresas familiares, donde la interacción entre cuestiones afectivas y profesionales está muy presente. Estos elementos se exacerban al tratarse de un conglomerado empresarial muy poderoso e influyente—con fuerte impacto mediático por la naturaleza de su negocio--, manejada por un hombre muy controvertido en sus métodos de manejo de las relaciones personales, familiares y de negocios. Presenta de manera brutal como lo afectivo se mezcla en las decisiones empresarias y a su vez como las cuestiones de negocios tiñen las relaciones personales entre los miembros del clan", describe Lorena Marino, fundadora y CEO de la consultora de mentoring y liderazgo colaborativo "Crear Valor Juntos". 

En ese sentido, aporta algunas reflexiones para el aprendizaje: "En las empresas de este tipo es muy necesario establecer patrones objetivos y meritocráticos respecto no solo de la sucesión, sino también respecto del manejo de toma de decisiones, premios y castigos, ascensos, repartos de cuotas de poder, manejo de la información, etc. La serie justamente evidencia una situación extrema de arbitrariedad, falta de transparencia y justicia en esas cuestiones, que lleva a grandes conflictos entre los miembros del clan por la herencia del poder del padre". 

De todas formas, aclara que hay escenas muy atrapantes desde la ficción pero un tanto irreales respecto a como funciona el management.  "Conglomerados de ese tipo, que además cotizan en bolsa, suelen tener mecanismo de gobierno corporativo muy estrictos", agrega.

Transición fluida

Expertos consultados en medios internacionales plantean además otras lecciones que se pueden extrapolar en juego con esta ficción. 

Por un lado, tener un plan de sucesión para minimizar el impacto de una transición. Además, no recargar el peso de la reputación corporativa en una persona. "Magnificar la imagen de una persona puede ser un arma de doble filo, pues sobre ella se recarga también la reputación de la marca. Mantener identidades propias ayuda a que una crisis personal no se convierta también en una crisis empresarial", señala un artículo de Business Insider. 

Nicholas Creel, profesor en el Georgia College and State University consultado por Forbes, resume: "Esta es una lección transferible a cualquier organización con jerarquía; o dejas claro lo que se requiere para salir adelante, o puedes esperar que las luchas internas y la anarquía sean la norma". Patrick Hicks, director del departamento jurídico de Trust & Will, también citado, sugiere evitar errores como retrasar las conversaciones con los eventuales candidatos, depender sólo de Recursos Humanos y utilizar un sistema de selección complejo.