Modelos de negocios para la transformación en una empresa B
Cómo se trabaja para combinar la generación de ingresos económicos con los impactos positivos en materia social y ambiental
Las empresas, para llevar adelante sus actividades económicas, generan impactos en la naturaleza y en las personas. Estos impactos muchas veces son negativos, como la contaminación ambiental, el consumo desmedido de recursos naturales, la desigualdad, la discriminación y la exclusión social. La buena noticia es que, si los órganos de gobierno de la empresa tienen la voluntad política, estos impactos pueden ser mitigados, reducidos y hasta eliminados.
Para esto, primero es necesario reconocerlos, medirlos y luego pensar creativamente cómo podemos trabajar en ellos. Si bien ya contamos con importantes innovaciones tecnológicas al servicio del bien común que pueden dar solución a estos desafíos, lamentablemente no siempre podemos aplicarlas. En esos casos es importante asumir la responsabilidad empresarial por el daño que se está generando y compensar para pasar de un impacto negativo a, por lo menos, uno neutro. Tal sería el caso, por ejemplo, de una empresa de transporte que por su actividad económica genera un impacto negativo en el ambiente con la huella de carbono que dejan sus vehículos. Existe la tecnología de motores eléctricos e híbridos para reducir esa huella, pero si la empresa no puede afrontar la inversión o aún no están dadas las condiciones legales para aplicar dicha innovación en su flota, por lo menos puede medir el impacto y compensar su huella de carbono donando, por ejemplo, a la ONG Banco de Bosques (bancodebosques.org) para la compra de algún bosque nativo, evitando así que sea deforestado.
Las empresas de impacto además de gestionar estos impactos negativos tienen como propósito generar uno positivo medible en alguno o en varios de los actores con los que se relaciona. Proveedores, trabajadores, clientes, comunidad y ambiente pueden ser impactados de manera positiva por la actividad económica que realice la empresa. ¿Cómo podemos generar ese impacto positivo?
Para mantener el compromiso a largo plazo, es clave la modificación de los estatutos, ampliando el deber fiduciario de los accionistas y gestores, para incluir intereses no financieros como los de los trabajadores, la comunidad y el medio ambiente.Las formas son infinitas y dependen de la creatividad y de la sensibilidad de los dirigentes de la organización incorporando en la cadena de valor a emprendedores sociales como proveedores, eligiendo la compra local, pagando precios justos a los productores, sumando mujeres en cargos gerenciales, incluyendo trabajadores que pertenecen a colectivos que están fuera del sistema laboral (discapacidad, vulnerabilidad social, etcétera), regenerando ecosistemas, integrando conceptos de economía circular en nuestro proceso productivo, transformando residuos en materia prima e impactando positivamente en la salud y en el desarrollo de las personas con sus productos y servicios, entre muchas otras.
Los modelos de negocios de impacto, por su parte, son aquellos que combinan la generación de ingresos económicos de la empresa con los impactos positivos en distintos grupos de interés, como trabajadores, proveedores, clientes y medio ambiente. Es decir, vinculan de manera directa la forma en la que la empresa genera sus ingresos económicos con sus impactos positivos. De esta forma, cuanto mayor es el ingreso económico que tiene la firma por el desarrollo de su actividad, mayor es el impacto positivo genera. Podemos encontrar distintas categorías:
1- Ofertas de productos y/o servicios que generen impacto ambiental positivo.
2- Procesos de producción que generen impacto social positivo.
3- Inclusión de comunidad vulnerable a través de la implementación de empleo o cadena de valor inclusiva.
4- Brindar acceso a bienes/ servicios básicos a comunidades vulnerables (salud, vivienda, educación, agua, energía, acceso al financiamiento)
En todos estos casos se produce la situación de que cuanto mayor es la actividad económica de la empresa, mayor es el impacto. Otro gran desafío que tienen este tipo de empresas es mantener el compromiso a largo plazo. Esto se logra a través de la modificación de los estatutos, ampliando el deber fiduciario de los accionistas y gestores, para incluir intereses no financieros como los de los trabajadores, la comunidad y el medio ambiente. De esta forma se protege de manera legal el propósito social y ambiental de la compañía.
Las presiones del mercado, las amenazas del contexto, las expectativas de los retornos financieros a corto plazo de los inversionistas, la continuidad de nuevas administraciones o el paso a segundas o terceras generaciones no pueden quebrar este compromiso con los distintos actores, ya que su propósito social y ambiental queda completamente resguardado junto con el económico. Evaluación B Es importante mencionar que existe una herramienta gratuita online que permite a las empresas de cualquier tamaño medir los impactos con el mismo rigor que los asuntos financieros y además identificar el modelo de negocio de impacto (bimpactassessment.net). La evaluación de impacto B es confidencial y utiliza distintas preguntas según el tamaño, el sector y el mercado, valorizando con un puntaje numérico los impactos de la empresa en distintas dimensiones: gobernanza (transparencia), trabajadores y comunidad (proveedores y distribuidores), medio ambiente y clientes. También menciona a qué objetivo de desarrollo sostenible (ODS) se está contribuyendo con los puntajes de cada una de las dimensiones. La herramienta, además, propone 24 modelos de negociode impacto según el público objetivo al que está dirigido la huella positiva que produce la empresa que se está midiendo. Esta herramienta es difundida por la organización sin fines de lucro Sistema B (www.sistemab.org) y es la que se utiliza para obtener la certificación que otorga B Lab como “empresa B”.
Las empresas que tienen una evaluación de 80 puntos o más pueden optar por obtener la Certificación B. Dicha certificación permite identificar en el mercado a las empresas cuyos accionistas se han comprometido legalmente con un propósito de impacto positivo a largo plazo y con una gestión rigurosa de sus impactos sociales y ambientales. Además, al tener que pasar por procesos periódicos de recertificación, permite evaluar el avance en el tiempo y el desempeño frente a empresas del mismo sector en todo el mundo.
Valores para sumar y retener talentos
Cuando las empresas inician este camino hacia el propósito y el triple impacto, comienzan a ser protagonistas del cambio dando soluciones a los grandes desafíos que estamos enfrentando como humanidad. Este nuevo rol genera beneficios en los vínculos y en las relaciones que compartimos diariamente con distintos actores: aumento en la motivación, retención y compromiso de las personas que trabajan dentro de la organización porque encuentran un sentido trascendental a lo que hacen.
También atracción de nuevos talentos, jóvenes que prefieren trabajar en empresas que compartan valores y sean responsables en el ejercicio de sus actividades. Por su parte, los consumidores también eligen cada vez más este tipo de empresas ya que son conscientes de la importancia del cuidado de la salud y del planeta y además quieren ser cómplices de los bellos propósitos que tienen las empresas de triple impacto. Comienzan a aparecer nuevos inversores interesados no solo en el retorno económico de la inversión sino también en las huellas positivas que la empresa genera.
Las grandes empresas ya se encuentran en este camino y como el impacto negativo que generan los proveedores o los distribuidores es parte de su cadena de valor, trabajan fuertemente en que estos comiencen a medirlo y reducirlo e incorporan políticas de compras responsables para las nuevas contrataciones. Ya sea por la convicción de la responsabilidad que tienen las empresas de regenerar el ecosistema dañado por la actividad económica humana o por interés exclusivamente económico de no quedar fuera del mercado, el camino hacia este nuevo paradigma de negocios con propósito y triple impacto parece ser la mejor opción.
Fuente: Sistema B y las empresas B de América latina: un movimiento social que cambia el sentido del exito empresarial Autora: María Emilia Correa
* Amine Mayra Fullana es Directora de Kausana Gestión Sustentable
** Alejandra Sagrera es Contadora pública
