Si todos somos nuevos en este mundo laboral transformado después del Covid, quienes ponen por primera vez un pie en el ámbito laboral se enfrentaron con un desafío doble. La Generación Z recién salía de la universidad cuando se encontró con exámenes finales virtuales, graduaciones postergadas y contratos de trabajo congelados. Chapotean así sus primeros años de actividad profesional.

En Argentina, la tasa de desempleo de los jóvenes nacidos entre 1997 y 2004, también conocidos como la Generación Z, es del 26%, más del doble que la de la población total, que alcanzó el 10,2 por ciento en el primer trimestre de 2021. Los datos surgen de un estudio realizado por Adecco Argentina para conocer cómo es la situación de este segmento.

"Los jóvenes quedan atrapados en un círculo a la hora de comenzar su carrera laboral: les piden experiencia pero nadie les da ese primer empleo, por lo cual será difícil que puedan adquirirla. Además hay un círculo muy importante de empleos informales", explicó Carla Cantisani, Directora de Servicios & Calidad de Adecco para Argentina y Uruguay.  

Además, un joven profesional tiene en Argentina el salario más bajo de toda la región: tomando como referencia al dólar, gana un tercio de lo que ganaría en Chile; la mitad de lo que ganaría en Perú; y un 35% menos de lo que ganaría en México o Brasil. De esta forma, el 96% de la Generación Z gana menos, en promedio, de 50 mil pesos mensuales.

La mayoría de los que se encuentran trabajando realizan tareas administrativas de oficina (23,5%), comercial, ventas y marketing (20,3%), industria (14,1%), sistemas (4%), hotelería, catering y gastronomía (3%), otros (32,3%).   

Con respecto al conocimiento sobre estrategias gubernamentales para el desarrollo del empleo joven un 52% reconoció desconocer su existencia, en tanto un 40% directamente dijo que no existen, mientras que un 7,6% aseguró conocer dichos programas.

A un 81% de los consultados les gustaría cambiar de trabajo, mientras que un 19% quiere seguir trabajando en el mismo lugar. El 74,6% considera que podría tener mejor desarrollo profesional trabajando para un empleador extranjero y un 25,4% cree que sería mejor crecer profesionalmente con uno local. En esa misma línea, un 87,6% cree que el teletrabajo ofrece mejores perspectivas para poder trabajar para el exterior, mientras un 12,4% sostiene que no.

Por otro lado, un 76,5% consideró que el trabajo remoto ofrece mayores oportunidades a los jóvenes, frente a un 23,5% que opinó lo contrario. En una misma línea, el 43,8% destacó que trabaja más horas desde que se instaló el trabajo remoto, un 40% sostuvo que las horas que dedica al trabajo son las mismas que cuando lo hacía desde la oficina, en tanto que un 15,4% reconoció que le dedica menos tiempo a la jornada laboral.

Cuando se les consultó si preferían trabajar de manera presencial o remota los resultados fueron similares. Un 42% prefiere el remoto y un 39% el presencial. Un 19% remarcó, además, que nunca trabajó en formato home office. Lo que más valoran los jóvenes del trabajo remoto es la flexibilidad (42,3%), el ahorro de costos para trasladarse al trabajo (25,5%), la posibilidad de compartir más tiempo con las personas que viven en el hogar (18,3%), contar con más tiempo libre (9,6%), otros (4,2%).  Lo que menos les gusta es no contar con el espacio adecuado para trabajar (29,22%), la falta de pertenencia a la empresa donde trabajan (29%), extrañar a los compañeros (17,8%) y trabajar de más (15%).