Es oficial: la pelea entre Twitter y Elon Musk se trasladará formalmente a los tribunales después de que la red social presentara una demanda contra el CEO de Tesla por su intención de echarse atrás en el acuerdo de compra por 44.000 millones de dólares. Según escribió la empresa, Musk se niega a "cumplir con sus obligaciones" en relación con el trato firmado, y por lo que busca que lo complete.

Twitter presenta esta acción para prohibir a Musk de más infracciones, para obligar a Musk a cumplir con sus obligaciones legales y para obligar a la consumación de la fusión una vez satisfechas las pocas condiciones pendientes”, escribió  Twitter en la demanda, que se presentó en el Tribunal de Delaware.

Catherine Hill, portavoz de Twitter, no hizo ningún comentario más allá de la presentación legal, mientras que el presidente de la junta de Twitter, Bret Taylor, señaló la presentación en un breve tuit. "Musk aparentemente cree que él, a diferencia de cualquier otra parte sujeta a la ley de contratos de Delaware, es libre de cambiar de opinión, destrozar la empresa, interrumpir sus operaciones, destruir el valor de los accionistas y marcharse", dispararon los abogados en la demanda.

En el texto se describe a Musk como alguien que hizo todo lo posible para hacer una oferta inesperada e inusualmente generosa a Twitter, solo para dar la vuelta casi de inmediato y comenzar a jugar con la compañía y la idea de abandonar su acuerdo. No muy lejana de la imagen real del magnate.

Para el multimillonario, sin embargo, la denuncia es ridícula. "Oh, la ironía", tuiteó este martes después de referirse indirectamente al asunto con memes durante todo el fin de semana. Musk confía en que el final feliz será para él, pero solo puede triunfar en dos de los ocho finales posibles.

Las acciones de Twitter y el escape de Elon Musk

La llegada de Elon Musk fue al principio un respiro para Twitter, que no tenía el mejor año en cuanto al precio de sus acciones. El acuerdo de compra por 54,20 dólares cada título permitía creer que hacia eso iban las acciones, y el mercado compró. Sin embargo, el paso del tiempo derrumbó a las acciones de las grandes tecnológicas, y con ellas cayó Twitter.

Cuando el precio de cada una estaba por debajo de los 35 dólares —situación que arrastraba a los títulos de Tesla—, Musk decidió usar su as bajo la manga: los bots. Siempre se mostró en contra de las cuentas spam y continuamente nombraba el asunto como uno de los principales a solucionar. Sin embargo, su estrategia fue acusar a Twitter de mentir en la cantidad de bots que tenía, aduciendo una "fuerte creencia" de que eran muchos más del 5% del total que la red social informaba hace años.