Sin ascenso ni aumento

La IA creó un nuevo tipo de jefe: ahora dan órdenes a una fuerza laboral artificial

La IA prometía ahorrar trabajo, pero ahora muchos empleados pasan horas dando órdenes, corrigiendo errores y supervisando agentes sin recibir un ascenso ni un aumento.

Programadores, redactores y especialistas en marketing ya pasan parte de su jornada dando órdenes a agentes de IA, revisando lo que hacen, corrigiendo errores y volviendo a asignarles tareas. En la práctica, muchos empezaron a asumir funciones de jefe sin tener personas a cargo.

Business Insider retrató esta semana ese cambio a través de profesionales que administran una suerte de fuerza laboral artificial. El fenómeno no parece marginal: una encuesta global de Boston Consulting Group entre casi 12.000 empleados encontró que el 47% dijo dedicar más tiempo a administrar y dirigir IA que a hacer el trabajo propiamente dicho. Además, el 67% señaló que la tecnología tomó las tareas más simples y les dejó las más complejas.

Cuando trabajar también significa supervisar

Sinda Khenine, ingeniera de software e IA en Electrolux, es uno de los casos. Los agentes le permiten producir mucho más código y avanzar con proyectos que antes habrían requerido bastante más esfuerzo, pero también cambiaron en qué emplea su tiempo.

Ahora dedica menos atención a la ejecución directa y más a elegir modelos, aportar contexto, fijar límites y revisar resultados. "El esfuerzo está más concentrado en la coordinación en sí que en el problema de ingeniería que estamos resolviendo", explicó.

La tarea tampoco termina después de una buena instrucción inicial. Khenine, que además dirige un equipo humano, contó que debe seguir el progreso de los agentes, controlar lo que producen y decidir si corresponde repetir una tarea o darla por terminada.

Esa supervisión, sostuvo, puede incluso resultar más compleja que manejar personas por el trabajo de preparación y seguimiento que exige.

De dar instrucciones a enseñarles a trabajar

En marketing, la dinámica se parece todavía más a la administración de un equipo. Patricia Diaz-Hymes, consultora de marketing de producto, calcula que dedica alrededor del 30% de su tiempo a supervisar IA.

A sus agentes les asigna funciones, les aporta información sobre su negocio e incluso les pone nombres. Uno de ellos se llama Atlas.

Cuando el sistema preparó preguntas para una primera conversación con un potencial cliente, Diaz-Hymes consideró que estaban mal enfocadas. En lugar de limitarse a pedir otra versión, le explicó por qué el trabajo no servía. Según contó, Atlas no volvió a cometer ese mismo error.

"Estoy tratando de evitar que mi criterio viva solamente en mi cabeza y lograr que, al menos en parte, viva en mis agentes", señaló.

La escena muestra hasta dónde puede llegar el cambio. El trabajador ya no solo usa una herramienta: también debe establecer qué espera de ella, evaluar su desempeño y corregirla cuando falla.

Más tareas, menos capacitación

El problema es que esa transformación avanza más rápido que la preparación de quienes deben afrontarla. En la encuesta de BCG, el 72% dijo que la IA modificó considerablemente las habilidades que se esperan de ellos, pero solo el 36% consideró haber recibido capacitación suficiente.

David Martin, responsable de People & Organization de BCG y coautor del informe, señaló que el fenómeno se observa con especial fuerza entre ingenieros de software y especialistas en marketing.

Son profesionales que históricamente no eran managers y ahora deben decirles a los agentes qué hacer, juzgar sus resultados y hacerse responsables del producto final. Para Martin, se trata de una capacidad que muchos trabajadores antes no necesitaban desarrollar.

La paradoja es que la IA puede hacerse cargo de una parte mayor de la ejecución, pero el juicio y la responsabilidad sobre el resultado siguen recayendo en las personas.

Jefes sin ascenso

La transformación tampoco encuentra todavía un correlato claro en las estructuras laborales.

Datos de una próxima encuesta de Visier citados por Business Insider indican que el 54% de los empleados estadounidenses de tiempo completo consultados considera que la IA modificó significativamente su puesto o su carrera durante los últimos dos años. Entre aquellos cuyos roles cambiaron, solo el 17% recibió un ascenso.

Andrea Derler, investigadora principal de Visier, sostiene que cada vez más trabajadores sin personal a cargo realizan tareas tradicionalmente asociadas con un manager, pero sin el reconocimiento formal que suele acompañar esa posición.

"Si sos manager de personas, tenés la ventaja financiera. Si administrás agentes, nada cambia para vos. Seguís teniendo el mismo rol", afirmó.

Maria Colacurcio, CEO de la empresa de software de compensaciones Syndio, describió ese fenómeno como una forma de "management light": empleados que asignan tareas a agentes, evalúan su desempeño, corrigen errores y responden por lo que producen sin dejar por eso de ocupar formalmente su mismo puesto.

Algunas compañías ya empezaron a discutir cómo reconocer esa función. Según Colacurcio, unas evalúan incentivos para quienes administran agentes de manera efectiva, mientras que otras todavía no definieron qué hacer frente al cambio.

La IA nació con la promesa de automatizar tareas. Su avance está produciendo también otro efecto: trabajadores que siguen sin tener empleados, pero ya administran una fuerza laboral artificial.

Esta nota, de hecho, fue armada con ayuda de inteligencia artificial. Hubo órdenes, correcciones, versiones descartadas y nuevas instrucciones. A esta altura, queda una duda incómoda: si administrar a la IA lleva más tiempo que escribir, quién trabaja para quién.

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