OCB vs Raw: guerra legal en la industria del papel para armar cigarrillos

Una demanda de OCB a su empresa rival Raw reveló una serie de mentiras que generó un extraño espectáculo de humo y espejos. Las claves de una batalla entre las dos gigantes del sector de los "papelillos" 

A principios de 2020, mientras la pandemia de coronavirus obligaba a gran parte del mundo a confinarse en sus hogares, Joshua Kesselman, el fundador de Raw, una de la empresa de papel para fumar más importantes del mundo, anunciaba orgulloso que su fábrica en la pequeña localidad española de Alcoy seguía en funcionamiento. Sin embargo, recientemente se descubrió un pequeño problema: esa fábrica no existe

Fue durante una batalla legal entre HBI International, dueña de Raw, y su rival directo en el sector del papel para fumar, Republic Technologies (dueña de E-Z Wider y OCB), que un juez dictó que la afirmación de Raw sobre que sus papelillos son hechos a mano por artesanos en Alcoy es mentira

El papel es manufacturado a más de 640 kilómetros de donde dice ser fabricado, en la comuna de Saint-Girons, Francia. Por si fuera poco, su elaboración tampoco es obra de artesanos, sino que está a cargo del conglomerado empresarial Schweitzer-Mauduit International.

De hecho, lo más cercano a la verdad es que, una vez fabricado en Francia, el papel se envía a la empresa Iberpapel en Beninmarfull, al norte de Valencia, España, para ser empaquetada. Lugar que sí se encuentra cerca de Alcoy, a unos 15 kilómetros de distancia

Sin embargo, tal como remarcó la revista Forbes, la localidad de Alcoy era tan importante para la narrativa de Kesselman que prefirió ignorar ese detalle. ¿Por qué era tan importante? Porque fue el lugar de origen de Bambú, una de las marcas de papel para fumar más antiguas del mundo.

Esta es una de las tantas mentiras que Kesselman difundió durante su larga trayectoria en el rubro que le hizo ganar más de 200 millones de dólares, y que están saliendo a la luz gracias al juicio que mantiene contra su principal competidora desde hace siete años.

La publicidad engañosa de Raw 

Uno de los empleados de Kesselman entrevistado por Forbes aseguró que abandonó la empresa debido al hábito de su jefe de tergiversar la verdad. "Es básicamente un mitómano. Es muy bueno ejercitándose en eso, si te contás la misma historia un montón de veces, vas a creértela y se va a volver verdad en tu cabeza", explicó el trabajador, que prefirió no dar su nombre.

Por ejemplo, una de esas mentiras que se descubrió durante el juicio fue que HBI estuvo promocionando una organización benéfica conocida como Raw Foundation. Sin embargo, no existe ninguna organización sin fines de lucro con ese nombre en la base de datos de los Estados Unidos.  

En un comunicado poco después, durante 2021, la compañía explicó que “puede haber creado la impresión de que éramos una organización benéfica". Y aclaró: "No somos una organización benéfica”.

También se comprobó que los papeles para fumar hechos de cáñamo orgánico ("Organic Hemp") vendidos por Raw no son los primeros y únicos de su tipo, como promocionaban. Por si fuera poco, cuando el papel salió al mercado por primera vez, no estaba hecho con cáñamo orgánico, según el testimonio de los testigos del juicio.

En septiembre de 2017, HBI presentó una declaración jurada en la que explicaba que esos papelillos siempre habían sido fabricados por Schweitzer. Pero un empleado testificó que la empresa no empezó a vender papel de cáñamo orgánico a Iberpapel hasta 2011, años después de que el producto de Raw saliera al mercado

Sobre este punto, uno de los abogados de Raw le respondió a Forbes que la orden judicial permanente no era una admisión de culpabilidad. "En primer lugar, se trata de una orden acordada. Específicamente no hace ninguna constatación de verdad o falsedad y señala que HBI no lo ha concedido", le señaló el jurista.

El juicio contra OCB: difamaciones y acusaciones de plagio

Un punto clave de la batalla legal entre Raw y OCB fueron los constantes ataques de Kesselman a la competencia, proclamando, no solamente que sus productos son superiores, sino que los de los rivales son fabricados con químicos peligrosos para la salud.

Como parte de una orden judicial, HBI accedió a dejar de promocionar sus papelillos bajo la categoría de "sin refinar". De hecho, el propio presidente de Republic Technologies testificó en el juicio y aseguró que no es posible fabricar papel sin refinar. 

Otra afirmación de Kesselman que se desmintió fue que inventó el "cucurucho": un tipo de cigarrillo prearmado vendido en el sector del cannabis. Asimismo, la HBI ya no puede decir que OCB está copiando sus productos, los cuales fueron tildados por Kesselman como "Rawplicas" o "intentos de Raw". 

El supuesto virus terminal 

Curiosamente, las falsas afirmaciones de Kesselman no solo están vinculadas a los productos de Raw. En reiteradas ocasiones incluso mintió sobre su historia personal. Por ejemplo, cuando tenía 25 años fue condenado por lavado de dinero y parafernalia de droga. Normalmente, eso implica una sentencia de entre 5 y 6 años de cárcel, pero se le redujo tras asegurarle al juez que tenía "un virus terminal"

En una presentación posterior solicitando una reducción de la libertad condicional, que también le fue concedida, el abogado de Kesselman alegó que la enfermedad de su cliente requería un tratamiento únicamente disponible en Suiza y otros países europeos.

Cuando se le preguntó qué virus mortal había contraído hace 25 años y si seguía luchando contra él, Kesselman, a través de su equipo legal, afirmó que en realidad nunca estuvo enfermo de una enfermedad terminal. "Fue un diagnóstico erróneo, gracias a Dios, pero tardamos años en saberlo", afirmó. "Mi salud nunca estuvo mejor".

La estatua en su honor en España

Otra de sus "verdades a medias" ocurrió en abril de 2020, mientras hablaba de cómo su negocio estaba experimentando un repunte de la demanda gracias al aburrimiento y el estrés que provocaba la cuarentena y el coronavirus

En un tono filosófico, reflexionó sobre lo que había aprendido en su inexistente fábrica en España. "En Alcoy, existe una mentalidad diferente a la que tienen los estadounidenses: esa sensación de que sos una gota en el océano, hay un continuo del que formas parte", dijo en su momento a Forbes.

Y agregó: "Podés ser el mejor del mundo, pero alguien que va a venir después de vos y probablemente lo haga mejor. Y si lo hiciste realmente bien, conseguís una estatua en uno de los centros de la ciudad. Ese es mi objetivo: tener una estatua. El alcalde dice que tendré mi estatua. Quiero mi puta estatua".

Consultado por Forbes sobre el supuesto homenaje a Kesellman, el alcalde de Alcoy desde 2011, Antonio Francés Pérez, se negó a responder.

Poco después, Kesselman relativizó sus declaraciones previas. "En realidad no pensé que el alcalde lo dijera literalmente. De todas maneras, las estatuas suelen ser para los muertos, así que no tengo prisa por una estatua", concluyó.

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