Reunión virtual: las fallas en videollamadas impactan en decisiones y opiniones

Influyen en los juicios interpersonales y pueden llegar a perpetuar la desigualdad socio económica. ¿Qué es el fenómeno conocido como "valle inquietante"?

"Te quedaste congelado", "estás muteado", "apagá la cámara porque se oye entrecortado": frases habituales que plasman los desafíos que se pueden presentar en las reuniones por meet o zoom. Son contratiempos que conviven con los beneficios de estas herramientas. Un estudio revela, sin embargo, que pueden tener impacto en el resultado del encuentro.

Las videoconferencias facilitan la comunicación a distancia en consultas médicas, reuniones de trabajo o el seguimiento de una clase, pero las fallas audiovisuales que pueden surgir durante su desarrollo influyen en los juicios interpersonales y pueden llegar a perpetuar la desigualdad.

Los problemas experimentados durante una videollamada influyen en la opinión de las personas y tienen un impacto en las decisiones que toman, como se concluye en un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Cornell y de la Universidad de Missouri-Kansas City (Estados Unidos), publicado en Nature.

Estos fallos, que califican de menores, como los problemas de conexión, una imagen distorsionada o un audio retardado, empañan los juicios interpersonales en las videollamadas cara a cara, y el motivo lo encuentran en un fenómeno conocido como valle inquietante, habitualmente vinculado a la robótica.

Este fenómeno hace referencia al rechazo o desconfianza que pueden llegar a sentir los seres humanos cuando un robot se asemeja, en apariencia y comportamiento, demasiado a las personas reales, pero sin ser perfecto.

En lo que respecta a las videollamadas, los investigadores explican que los fallos "rompen la ilusión del contacto cara a cara, evocando una sensación extraña, espeluznante o inquietante", como han comprobado mediante cinco experimentos y tres estudios complementarios que utilizan interacciones en vivo y grabadas.

Todo esto tiene consecuencias en decisiones reales. Cuanto mayor sea la extrañeza que sienta una persona, más negativo será el juicio que tenga sobre su interlocutor. Así, indican que influyen en decisiones como la contratación de una persona en una empresa, la concesión de la libertad condicional a un preso o la atención sanitaria.

E inciden en el que papel que esta influencia tiene la posibilidad de perpetuar la desigualdad, ya que son las personas de menores recursos quienes suelen tener conexiones a internet menos fiables, lo que genera más fallos y, según concluyen, llevaría a que "experimenten peores resultados en contextos consecuentes como la salud, las carreras profesionales, la justicia y la conexión social".

El cable mental

La posibilidad de realizar reuniones virtuales se disparó con la pandemia. Con los meses empezaron a llegar distintos estudios que analizaban las consecuencias de este nuevo hábito. Una de esas investigaciones fue realizada hace algunos años por la prestigiosa universidad estadounidense Yale.

El estudio demostró que las señales neuronales en el cerebro disminuyen notablemente durante una videollamada. Según los expertos, los sistemas sociales del cerebro humano tienen una activación mayor durante encuentros físicos con otra persona que a través de plataformas de comunicación digital como Zoom o Meet.

Apuntaba además que en la comunicación digital se pierde la capacidad de apreciación de gestos faciales u otros movimientos corporales que son parte de lo que uno busca transmitir. De todas maneras, está claro que es una herramienta muy valiosa, aún con sus limitaciones. 

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