El panorama económico dejado por la pandemia de Covid-19 es desolador en todo el mundo. Todo cae y, siguiendo el dicho, los más grandes hacen más ruido. La edición de esta semana de la revista Variety -material de consulta constante para saber qué pasa realmente en el universo del entretenimiento y las comunicaciones- dedica su nota principal a la debacle monumental sufrida por el espectáculo presencial en estos cinco meses de cuarentenas estrictas o intermitentes, especialmente en los Estados Unidos. El símbolo más claro es el de Broadway, meca del gran espectáculo teatral para el que todos los analistas pronosticaban un 2020 récord en venta de entradas. No es necesario explicar que tal predicción no habrá de cumplirse.

En realidad el asunto es mucho, muchísimo peor de lo que parece. Si el audiovisual tiene posibilidades de recuperarse un poco gracias al streaming (que naturalmente ha crecido) y a las medidas de distanciamiento social que las salas podrían disponer, el teatro no tiene las mismas posibilidades. Su encanto -su sentido- es presencial, especialmente los grandes espectáculos de la principal arteria teatral del mundo. Se han propuesto protocolos que incluyen distanciamiento social, músicos en vivo lejos del foso, espectáculos de no más de hora y media, distancia entre asientos, etcétera. Pero no sirve. Los números son claros: para que un espectáculo de Broadway funcione, tiene de gastos u$ 300.000 (si no es musical) o u$ 900.000 (si lo es) semanal para sostenerse, en promedio. No puede tener posibilidades si no llena las ocho funciones que tiene cada semana, de martes a domingos.

El teatro de Broadway genera casi 100.000 puestos de trabajo. El año pasado, generó u$ 1.800 millones solo en venta de entradas, sin contar todos los extras que implica y los trabajos que arrastra (hotelería, gastronomía, merchandising) que duplican y más el monto de los tickets. Hoy es imposible pensar en una cifra para 2020. Incluso si todo pudiera volver a funcionar con las medidas de seguridad que se tienen en cuenta, incluso si se puede utilizar la "distancia social" en salas enormes, hay otro problema: el miedo de los espectadores a volver a encerrarse en una sala. Los analistas consideran que Broadway no volverá a funcionar de un modo más o menos normal hasta el primer trimestre de 2021. La mayoría de los artistas y técnicos que trabajan en ese negocio se las arreglan como pueden en empleos precarios o que no tienen nada que ver con el teatro o el arte. 

El panorama es mucho más oscuro si se tiene en cuenta que la administración Trump, que ha pasado -con acuerdo unánime de la oposición- un paquete de ayuda financiera multimillonaria, no es muy proclive (por decirlo suavemente) a los subsidios a la cultura. Es un poco diferente en el estado de Nueva York. No tanto por una cuestión ideológica, sino porque Broadway es un enorme generador de dinero para la ciudad y el estado todo, un "gancho" para el gigantesco turismo interno de los Estados Unidos. Hoy no hay visos de que esa meca tradicional del gran entretenimiento escénico vaya a volver en breve. Si vuelve.

Más notas de

Leonardo Desposito

Superhéroes: todas las películas confirmadas para 2022

Superhéroes: todas las películas confirmadas para 2022

Algunas películas que son "otra cosa" en HBO Max

Algunas películas que son "otra cosa" en HBO Max

Los árabes ponen barreras al amor de Amor sin barreras

Amor sin barrreras según Steven Spielberg

Los Globos de Oro o el premio "maldito" de Hollywood

El Globo de Oro no tiene a quién le importe

Cuatro grandes filmes de Tom Cruise para ver en Netflix

Tom Cruise en Misión: Imposible

El guardaespaldas, una gran película de contrabando

Kevin Costne y Whitney Houston en El Guardaespaldas

El precio de las entradas pesa tanto como el Covid en los cines

Salas vacías, nuevo problema global

Get Back: el evento que salva todo el 2021

Get Back, un milagro del documental

Los Gucci pelean contra La casa Gucci

La casa Gucci

Buen fin de semana en la taquilla global para films aún "en rojo"

Encanto, nuevo éxito de Disney