La taquilla global en 2019 alcanzó un récord histórico: US$42.500 millones. Es la primera vez que la asistencia en salas de todo el mundo sobrepasa la marca de los US$30.000 millones. Lo interesante consiste en que esto se da en el mismo año en e que la asistencia en salas de los Estados Unidos, todavía el mayor de los mercados -aunque en franca competencia con China- tuvo una caída del 4,4% interanual, que pudo ser de más del 5% si, en las últimas semanas de 2019, no se hibiera estrenado el último episodio de Star Wars. Variety, que publica los números, considera que estos números demuestran que el cine sigue con buena salud a pesar del streaming. Pero no tiene en cuenta dos factores esenciales: el primero, que solo Netflix, Amazon y en cierto modo HBO tienen presencia global. El segundo, que los catálogos son menos nutridos fuera que dentro de los EE.UU.

Por otra parte, las diez películas más taquilleras del año son o bien secuelas, o bien remakes, o están basadas en una franquicia o marca previamente establecida: Avengers: Endgame (US$2.790 millones globales), El Rey León (US$1.650 millones); Frozen 2 (US$1.320 millones); Spider-Man: Lejos de casa (US$1.130 millones); Capitana Marvel (US$1.120 millones); Toy Story 4 (US$1.070 millones); Joker (US$1.060 millones); Aladdin (US$1.050 millones); Star Wars: Episodio IX (US$945 millones, pero aún en cartel en la mayoría de los mercados, lo que implica que quebrará la barrera de los mil millones) y Rápidos y furiosos-Hobbs & Shaw (US$758 millones). Siete de estas películas son de Disney. Y no entran aquí los tanques chinos The wandering earth y Ne Zha (US$700 millones cada una). Aunque los números son buenos, queda claro que solo vende un tipo de espectáculo. Y que el streaming aún no ha mostrado realmente los dientes.