A los 91 años, falleció uno de los grandes nombres de la música contemporánea, Ennio Morricone. Un nombre que está asociado sobre todo a un género en el que trabajó poco, el spaghetti-western, básicamente por ser el compositor titular en las películas de Sergio Leone y cuyo tema de El bueno, el malo y el feo se ha convertido en una de las melodías icónicas del cine. Leone forma parte de una elite de compositores que redefinieron la relación entre la imagen y la partitura, junto con Bernard Herrmann, Nino Rota, Leonard Rosenman,  John Williams o los más contemporáneos Danny Elfman o Joe Ishaishi.

Las partituras de Morricone, influido notablemente por la opera, incorporaban melodías populares y un dejo de ironía. En total, Morricone realizó 520 bandas de sonido, una capacidad de creación notable. Muchas de ellas son reales obras maestras que renovaron el medio. Aunque, cuando se revisa toda su filmografía, no solo se encuentran filmes realizados con maestros (Sergio Leone, Darío Argento, Marco Bellocchio, Brian De Palma, Pier Paolo Pasolini, Bernardo Bertolucci, Don Siegel o, más recientemente, Quentin Tarantino), sino muchísimas películas populares. Morricone fue, de hecho, el gran maestro culto de la melodía popular.

Además de para Tarantino y De Palma -dos ítalo-americanos muy cercanos a sus raíces europeas- fue compositor para otros directores de Hollywood como Barry Levinson, Oliver Stone, Richard Fleischer y John Carpenter (la increíble creación de El enigma de otro mundo) además de sus trabajos nominados para Días de gloria (Terrence Malick) o La Misión (Ronald Joffé), aunque quizás su trabajo más popular luego de las composiciones para Leone fue la banda de Cinema Paradiso, para su amigo Giuseppe Tornatore.

Fue elegido también por  otros europeos como Pedro Almodóvar (¡Átame!) Aunque muchísimas veces nominado al Oscar (más allá de haber ganado prácticamente todo), recién obtuvo el de Mejor banda sonora por Los ocho más odiados, de Quentin Tarantino, con quien ya había trabajado en ambas Kill Bill (en realidad, reversionando temas de otras películas). Morricone compuso también canciones (por ejemplo, It couldn't happen here, de Pet Shop Boys), jingles publicitarios, cortinas para radio y TV y, en 1978, la melodía oficial del Mundial 78, única obra suya no compilada en los álbumes comerciales dedicados a su obra.

Sabiendo que le quedaba poco tiempo de vida, escribió una carta que se leyó al fallecer y dispuso de un funeral discreto "para no molestar", según sus palabras. Más allá de una muestra de especial afecto para Tornatore, concluyó su misiva con un mensaje a su esposa:  "Por último pero no menos importante, Maria. A ella le renuevo el extraordinario amor que nos mantuvo unidos y que lamento abandonar. Para ella es mi más doloroso adiós"

 A continuación, una selección de lo más representativo de su carrera.

El bueno, el malo y el feo:

 
Novecento:
 
 
Días de Gloria:
El enigma de otro mundo:
Los Intocables:
 
 
Cinema Paradiso:
 
La misión:
Los ocho más odiados:
Melodía oficial del Mundial 78:
It couldn't happen here (Pet Shop Boys):
 

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