Sorpresivamente, Amazon Studios -la división de producción cinematográfica del gigante del eCommerce- despidió a Jason Ropell, cabeza del sector. Su lugar será ocupado por dos otros ejecutivos transitoriamente hasta que se decida el nombre del verdadero reemplazante. La noticia tiene detrás aristas más interesantes que muestran que el negocio del SVOD aún no es tierra tan firme como ciertos números permiten creer.

Amazon Studios comenzó a producir películas en 2015 y tuvo algunos aciertos, como ganar premios Oscar por Manchester junto al mar y el suceso de la comedia independiente The Big Sick. Pero al mismo tiempo tuvo una serie de filmes que no lograron ni el éxito comercial ni el llamado de atención de la crítica. Por otro lado, como reporta Variety, Amazon Studios tiene fama de conceder generosos beneficios a cineastas independietes para llevar a cabo proyectos con poca o nula posibilidad comercial. En su defensa, Amazon aduce que la producción de películas es en realidad una estrategia para posicionar Prime Video, su SVOD. Aquí hay un elemento interesante que muestra el grado de mutación al que ha arribado la industria cinematográfica en cuanto a filmes de presupuesto medio que eluden las herramientas del gran espectáculo sensorial: el estreno y la circulación en el circuito de salas funciona como promoción para los títulos y la firma, no necesariamente como el negocio central alrededor del contenido.

Pero incluso en ese caso, una película tiene que tener un público potencial. Amazon no vive de la venta de contenidos, por cierto -y su fundador, Jeff Bezos, es el hombre más rico del mundo- pero si quiere competir en SVOD, que es el negocio en expansión más importante de este campo, tiene que lograr instalar sus marcas y productos. Hacerlo en el cine lleva a cierta difusión y cierta prensa, pero si finalmente el filme no llama la atención, se esteriliza como "relleno" en la grilla del on demand. Se entiende mejor por qué Netflix optó por crear blockbusters o filmes importante (Los Meyerowitz, Okja, el tanque Bright, con Will Smith) que solo van a su plataforma. El cine, en todo el mundo, se va relegando exclusivamente para el filme de gran formato y gran público, de efectos especiales y sonido envolvente.

Como se ve, la articulación de ambas ventanas es mucho más problemática de lo que podía parecer cuando los grandes del sector SVOD comenzaron a mirar el cine como alternativa. No es un campo que se haya estabilizado, y su ecosistema está terminando de mutar.