El constante desarrollo del mercado de contenidos digitales y la expansión global de las principales empresas de SVOD hacen que el sector apunte a que la producción también se diversifique geográficamente aunque con intención global. Uno de los anuncios más importantes en el último NATPE (la feria de contenidos que se realizó el pasado fin de semana en Miami y que es territorio obligado para quienes trabajan en los nuevos medios) tiene que ver con la estrategia de expansión en la producción de Amazon, que busca crecer en este área. Toca con fuerza a América Latina y, especialmente, a productores argentinos. Amazon anunció el desarrollo de cuatro proyectos con producción nacional involucrada: la serie La jauría, de Lucía Puenzo; Colonia Dignidad, producida por Diego Guebel; Iosi, desarrollada por Daniel Burman y Sebastián Borensztein; y la adaptación del chileno Andrés Wood de Noticia de un secuestro.

Hay también anuncios respecto de desarrollos en Italia y otros territorios como México y Colombia. Las razones son simples y se resumen en dos palabras: crecimiento y presupuesto. Lo primero: crear contenido local -aunque siguiendo ciertas reglas que permitan difundirlos internacionalmente- implica incrementar la base de usuarios en cada territorio; esa ha sido la estrategia en los últimos años de Netflix para incrementar su base de usuarios en cada país en el que se ha instalado.

En cuanto al presupuesto, Variety cita las palabras de un consultor de medios en NATPE: hay países en los que el costo de producir se ha vuelto absolutamente prohibitivo. Los Estados Unidos, básicamente y, en menor medida, Gran Bretaña. En América Latina, en las últimas dos décadas -en parte por el impulso que logró en la Argentina el desarrollo audiovisual desde la segunda mitad de los años noventa-, ha mejorado el equipamiento y se han creado gran cantidad de profesionales de alto conocimiento. Es decir, la calidad técnica de los contenidos es tan aceptable como la de los países centrales. Y los costos son, relativamente, muy bajos; en la Argentina, devaluaciones mediante, hoy se ha vuelto algo bastante atractivo.

Por otro lado, en general los nombres involucrados en estas producciones son de alto perfil, tienen peso en el circuito de festivales de cine y en el de producción audiovisual en general, y además buen nombre en -suena trivial pero es lógico- el uso de los presupuesto. Es decir, saben hacer contenidos aceptables y vendibles sin salirse de los límites del dinero disponible. En ciertos países europeos (España e Italia a la cabeza) sucede algo similar. Y Netflix marcó el camino: crear un contenido hablado en "idioma local" con una idea aceptable en todo el globo.

A juzgar por los negocios que se desarrollaron en este NATPE, este es el camino. Y es, además, la demostración de que el negocio de la televisión o, para ser más precisos y amplios, del contenido audiovisual, es otro y global, carece de centro, no se decide de acuerdo a estrategias políticas o ideológicas, y apunta a un público igualmente globalizado. Seguramente crecerán estos deals en este y los próximos años hasta volverse la forma dominante del negocio.

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