En varias notas recientes comentamos la crisis que atraviesa a nivel mundial -y con mucha más fuerza en Estados Unidos- la exhibición cinematográfica; crisis causada por la imposibilidad de ir al cine en plena pandemia. También que hay muchos rumores respecto de las posibilidades de licenciamientos masivos, despidos o cierres de salas, lo que ha causado que el valor de mercado de los mayores exhibidores haya descendido. Sin embargo, el lunes tuvo una subida récord en Wall Street la acción de AMC, la mayor empresa de exhibición de Estados Unidos y -en rigor- del mundo. El alza se debió a un rumor que no fue desmentido, ni, por supuesto, confirmado: que Amazon compraría AMC.

Nadie sabe números: el rumor fue publicado por el diario Daily Mail y resultó lo suficientemente confiable -y sobre todo creíble, en estos tiempos críticos- como para que se disparara el precio de las acciones de AMC. La historia tiene un tiempo: Amazon intentó ya hacerse con una cadena de exhibición (Landmark) que finalmente se quedó otro comprador. Parece paradójico que una firma dedicada a la distribución casa por casa y, de manera creciente, a los contenidos on demand, tenga la intención de adquirir salas. Pero es un movimiento estratégico importante por varios motivos.

En principio: el cine como tal no va a desaparecer sino a mutar. Es probable que las salas sigan llenándose para los espectáculos más grandes y "sensoriales", mientras que el cine que no dependa del tamaño de la pantalla termine en los servicios a la carta. Amazon ya está desarrollando el segundo mercado, incluso con producción propia. Pero en ese punto, aún requiere de los exhibidores para cubrir los costos de producción. Tener salas no solo le permitiría tener intereses en el negocio presencial sino también salas disponible para sus propias producciones, lo que multiplicaría su impacto. También, obviamente, los accionistas de AMC tendrían un interés en una de las empresas más grandes y exitosas del mundo, lo que explica perfectamente por qué el valor de la acción creció.

Para Amazon, la exhibición es un interés importante. De hecho, ha modificado su política de estreno de sus propias producciones para congraciarse con los exihibidores. En principio, la política de la firma consistía en estrenar en salas solo por 90 días para, al final de ese período, lanzar el filme en su plataforma Amazon Prime. El resultado: poco interés de las salas en programar aquello que el espectador sabía que podría ver en breve en su casa. A fin de año, esa política se flexibilizó para incrementar el interés de los cines. Es evidente que incluso las empresas más grandes del sector on demand tienen claro que el modelo de exhibición tradicional tiene todavía mucho tiempo por vivir, y que la transición hacia un modelo exclusivamente online para muchos tipos de contenidos será mucho más larga.

Es evidente, dada la seriedad de las fuentes, que las conversaciones existen. Pero dado el panorama, sería una compra en cash, no en acciones. Y algunos analistas estadounidenses consideran que no solo el precio de AMC es menor al real por la situación de pandemia sino que es poco probable que los accionistas de AMC acepten el dinero en lugar de las acciones, dado el valor y el potencial crecimiento de los papeles de Amazon. Tarde o temprano, sea que resulten estas negociaciones o no, Amazon entrará también al negocio. Habrá que ver en qué condiciones.