Con la premier mundial de "Once were brothers: Robbie Robertson and the band", de Daniel Roher, comenzará formalmente la edición número 44 de este festival que nació como "festival de festivales" y supo encontrar su heterogéneo y mutante perfil, sumando a su costado relacionado con el cine de arte y ensayo, que recupera todo lo que llamó la atención en Rotterdam, Berlín, Cannes, Locarno y Venecia, otro que funciona más como plataforma de prueba, ensayo y lanzamiento de la "temporada de premios", antesala de los Oscar. Además, para afirmar su condición de Festival, desde 2015 incorporó una sección competitiva, Platform. Este año participan 10 películas (cuatro dirigidas por mujeres, Julie Delpy entre ellas), de las que me atrevo a destacar la última del uruguayo Federico Veiroj, la coproducción con Argentina Así habló el cambista. La proyección inaugural tendrá lugar en el Roy Thomson Hall, imponente y moderno teatro con capacidad para 2630 espectadores. El hecho de que la película de apertura sea un documental es una pequeña rareza que deja a las claras el perfil sanamente ambiguo (y a veces iconoclasta) de este festival al que se identifica con sus siglas, TIFF. Sin embargo, también hay que añadir algunos detalles que pueden poner en duda el supuesto riesgo de tal decisión: se trata de una producción canadiense que se centra en un verdadero "héroe local", un personaje conocido de la escena musical que supo sobreponerse a la adversidad y en cuyas memorias se basa la película.

Hacer foco en lo propio y al mismo tiempo abrirse al mundo; la necesidad de adaptarse y mutar para sobrevivir está en el propio TIFF, cuya selección de películas año a año (al menos en el último lustro) viene descendiendo. Las necesidades de financiación, de encontrar vías para mantener el diálogo con el público local (muy entusiasta y participativo, aun cuando el año pasado las salas no estaban tan llenas), son cuestiones que exceden a las decisiones artísticas de programación pero que también están en constante estudio y examen. La partida de su histórico director Piers Handling (ingresó en 1982 y lo dirigió de 1994 a 2018) supone también un desafío en el cual se pondrá especialmente a prueba la muñeca del Director Artístico, Cameron Bailey (que sí continúa, compartiendo ahora responsabilidad con Joana Vicente)

¿Cuánto de impronta personal y cuánto de trabajo en equipo, de burocracia formada a lo largo de tiempo hay en el marco de un festival de cine? Eso es algo que también podremos examinar con la excusa de esta nueva edición del TIFF que, con una importante presencia argentina, promete no sólo una lluvia de estrellas de todo el globo sino un verdadero muestreo de los muy diversos cines que conviven en el presente en nuestro castigado planeta (hasta ahora) verde.

Ver más productos

Macri planea resolver la transición por decreto

Macri planea resolver la transición por decreto

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

Ver más productos