Este fin de semana arranca el tradicional Festival Sundance, en Utah, encuentro que siempre es considerado como "la meca" para el cine independiente o lo que se considera como tal. En los últimos años, ha sido también un lugar de compra masiva por parte de muchas empresas distribuidoras. La razón es simple: una película puede comprarse por buen dinero y hacer mucho más incluso si no es un "gran espectáculo". Pero en los últimos tiempos esa apuesta ha tenido problemas. El año pasado, Amazon Studios gastó más de u$ 40 millones en la compra de los derechos de distribución en todo formato de varias películas que tuvieron aplausos en Sundance. Sin embargo, ninguna justificó su salida en salas, incluso si tuvieron excelente respuesta en el SVOD. Lo que implica que el problema no reside en la compra de derechos sino en cómo se explotan las películas.

Sundance tiene una ventaja: es el primer encuentro de novedades del año y está fuera del "balance" de la temporada de premios, ya completamente decidido. Es decir, además de ser en los papeles el lugar donde los cineastas noveles van a testear sus productos (y también los no tan noveles, o los de otros países) y buscar cómo estrenar, es un lugar de compra y venta. Pero hoy el negocio de la exhibición en salas es altamente riesgoso: requiere un gasto en lanzamiento muy grande recuperar la inversión de la compra. Por otro lado, las firmas "cinematográficas" ya no pueden competir con los bolsillos de los SVOD y las plataformas en general. Resultado: el cine independiente, cada vez más, tiene su hogar en, bueno, el hogar.

Un ejemplo interesante. El año pasado, la firma independiente de Nueva York A24 compró por u$ 6 millones la película The Farewell, una comedia dramática sobre una familia en China dirigida por Lulu Wang y protagonizada por la comedianta Awkwafina (hoy protagonista de Jumanji 3 y ganadora del Globo de Oro como actriz de comedia justamente por The Farewell). El filme logró recaudar en los Estados Unidos unos u$18 millones, pero no fue aceptado -todos apostaban a que sí- en China, donde resultó un fracaso. Y además no tuvo estreno casi fuera de estos dos mercados. Finalmente irá a plataformas. Estas lecciones pueden hacer que gran parte de los players grandes de la exhibición en salas dejen de apostar por contenidos independientes.

De todos modos, todo parece comenzar con optimismo. HBO, Netflix, Amazon y otras empresas de gran peso en el mercado audiovisual están presentes en Sundance para llevarse lo que les parezca más rentable para sus respectivos negocios, aunque eso implique, en el mediano plazo, que las pantallas más grandes solo tengan espectáculos igualmente gigantes.

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Leonardo Desposito

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