Más de medio millón de entradas vendidas en el último fin de semana de octubre es una buena noticia para los cines. Implica -según analiza el sitio especializado Cinesargentinos.com un 42% por encima del fin de semana equivalente de 2016. Lo interesante es que si bien el estreno de Marvel Thor: Ragnarok se llevó 300.000 entradas, motorizando la taquilla, no fue el único motivo para que los números fueran más que aceptables para esta altura del año. Lo que sí es cierto es que, sin tanques, las cosas no son tan sencillas, y esto implica lateralmente que es necesario cambiar algunas cosas para generar otras audiencias.

Pero veamos, más que la cantidad de entradas vendidas, los promedios. El mejor, con más de 400 salas, fue Thor. Pero el segundo fue el pequeño filme animado de arte Loving Vincent, estrenado sólo en 24 salas y con más de 400 personas por pantalla. Es decir: hay un público para ese cine que está subrepresentado en la cartelera. Lo decimos siempre, pero es necesario ver las cifras para que la discusión quede definitivamente zanjada. Y no es lo único que funcionó bien sin entrar dentro de la costumbre del “tanque”. De hecho, puede ver el lector que en el noveno lugar de la lista aparece algo llamado Temporada siniestra. No se trata de un estreno de cine de terror sino de cuatro reestrenos en pantalla grande y copia prístina: El Exorcista, El Resplandor, Scream y el Drácula de Francis Ford Coppola, cuatro películas notables, que llevaron casi 5.000 espectadores en 24 salas. Pero en este caso también es necesario aclarar que el ciclo tenía muy pocas funciones en esas salas, no ocupaba todo el horario de cada una de ellas. Por lo tanto, el promedio, el quinto del fin de semana (240 espectadores por pantalla) es todavía mejor de lo que da la división de entradas vendidas por pantallas.

También es bastante sorprendente que la animación europea El pequeño vampiro quedase en cuarto lugar. Explicación: es necesario contar con una novedad infantil por lo menos cada dos semanas porque es una demanda constante, que trasciende incluso los períodos de vacaciones. Aquí también el promedio de 118 espectadores por pantalla es engañoso, dado que la película sólo tuvo un par de horarios por día y por sala.

¿Qué demuestran todos estos números? Que si el negocio sólo depende de los tanques, siempre será demasiado fluctuante. Pero que si se consolidan esos públicos como el de terror, el infantil y el que desea un cine más alejado de la “pura sensación” con alternativas constantes y menos pantallas para el blockbuster (más de 400 es abusivo en un país que solamente tiene 900) es posible que el negocio crezca. Es cierto que el cine tiene hoy otras ventanas como alternativa (el SVOD, por ejemplo), pero aún la asistencia a las salas es importante como sostén de todo el negocio. Es cuestión de prestar atención a los números y seguir alimentando las alternativas.