Vacaciones, tiempo libre, pueden ver más películas. Bueno, quizás no, quizás sean como uno que trabaja casi todo el tiempo. Pero los días más largos y la canícula invitan a ejercer un poco más el ocio. Así que vamos a repasar en estas semanas las mejores películas porno que pueden verse. Vamos a empezar por la mejor de todas, como corresponde. Que es solo a medias una película porno y cuyo atractivo consiste, justamente, en ser demasiadas cosas al mismo tiempo. Se trata de Calígula, de 1979, dirigida por el italiano Tinto Brass, con guión de Brass sobre un "guión original" de Gore Vidal, al que tuvieron que despedir después de pagarle u$200.000. En realidad se fue él porque el productor de la película, Bob Guccione -dueño de Penthouse- quería "otra cosa". Por las dudas, Guccione "escribió" algunas secuencias (ya veremos el por qué de las comillas) y Malcolm McDowell, el protagonista, otras colaborando como pudo con Brass.

La producción de Calígula, como podrán ver, fue complicadísima y terminó en una serie de juicios tremendos. A pesar de ello, hizo mucho dinero -y lo sigue generando. El problema de base es que Brass quería filmar la perversión producto de la locura del poder, y Guccione quería una excusa para secuencias porno. Aunque no parezca por su carrera picaresca y llena de desnudos, Tinto Brass nunca filmó pornografía. "Yo quería -dice en el documental que acompaña la edición especial en DVD de la película- filmar la orgía del poder, y Guccione, el poder de la orgía". La cosa terminó muy mal, salvo para los bolsillos de Mr. Bob.

Tinto Brass no filmó las secuencias pornográficas de Calígula, sino que las agregó Bob Guccione

El elenco es tremendo. McDowell venía de ser la estrella de las películas de Lindsay Anderson (especialmente de If...) y de La Naranja Mecánica, era el hombre de moda. Había dos grandes glorias británicas: Peter OToole como un enfermo y pervertido Tiberio y John Gielgud como Nerva. Cesonia, la prostituta que Calígula toma como esposa, es interpretada por Helen Mirren (con lo cual es la única actriz ganadora del Oscar que haya participado de una película sindicada porno) y Thèrese-Anne Savoy es Drusilla, la hermana y amante de Calígula. El diseño de arte, espectacular y gigantesco (que incluye una máquina que corta cabezas y varios inventos masturbatorios) corrió por cuenta de Danilo Donati, que se había llevado el premio de la Academia por el vestuario de Romeo y Julieta y por el de Casanova.

Ahora retomemos las palabras de la genial Helen Mirren, probablemente la actriz más inteligente del mundo. En el backstage de la película, la entonces señorita Mirren mira a cámara y define Calígula como "una combinación equilibrada de tragedia y genitales". En otro lado, había dicho que era "Shakespeare con tetas". Y sí, es eso. Brass filmó muchas escenas sangrientas y otras eróticas, o algunas que son ambas cosas al mismo tiempo y que hoy no podrían filmarse. Pero en cierto sentido, eran tan fieles al comportamiento decadente de los emperadores posteriores a Augusto -si quieren, pueden leer más detalles en Yo, Claudio, de Robert Graves- como El Satiricón de Fellini a la poesía de Petronio. Por cierto, hay secuencias -Tiberio bañándose con niños desnudos, las mil nodrizas amamantando bebés, etcétera- que hoy no se podrían filmar por restricciones legales fruto de la corrección política. Pero a finales de los setenta, esa década de desbordes, todo era posible.

Ahora bien: hay varias secuencias directamente pornográficas en la película. Pero las filmó Bob Guccione de noche, en los mismos sets, con un grupo de actrices-modelos-pornostars de Penthouse que trasladó especialmente. En general se nota (la orgía en el barco que muestra imágenes explícitas también muestra a Calígula de espaldas, porque es un doble). No son demasiadas, en realidad, y ocupan el diez por ciento del metraje, o menos. Pero tienen la curiosa fuerza de incrementar la tensión que el desborde a veces cruel de la película causa en el espectador. Aunque no tienen nada que ver con la historia, suman algo enrarecido. Sí, bueno, las chicas son más nórdicas que italianas, si vamos al caso, pero por alguna razón combinan bien con el resto.

La película costó, con juicios y todo, algo más de 17 millones de dólares. Pero recaudó solo en los Estados Unidos unos 23 millones, lo que implica que hizo mucho más en el resto de los mercados donde no estaba prohibida. Aquí se estrenó en 1984. antes solo se vieron las copias secuestradas por la censura de la dictadura en casinos de oficiales y suboficiales, porque a chanchitos -lo mismo hicieron con Garganta Profunda y Emmanuelle- no les ganaba nadie a los defensores de la moral occidental y cristiana. Si la ven hoy, notarán no solo que el sexo es interesante, sino que tiene una intensidad y un desborde gráfico que no existe en casi ninguna película adulta de estos tiempos. Lo de Donati es increíble, y pasa de lo cursi a lo monumental en el mismo plano. Los diálogos de la primera parte tienen ecos de Shakespeare (Helen tenía razón) y McDowell llega a picos de sobreactuación consciente que pocos actores logran al retratar la locura.

Entre las mejores (y peores) secuencias de esta película, aparece el parto de Cesonia -una puesta en escena teatral llena de gritos y sangre-, la decapitación de enemigos enterrados en un circo como forma de diversión, el suicidio de Nerva, el comienzo en cámara lenta con el amor inocente de Calígula y Drusila, el acceso de cólera y miedo del emperador ante la lluvia, su danza desnudo bajo la luz lunar, la orgía en el barco dentro de un ambiente gigantesco. Solo por esas secuencias monumentales y desbordadas vale la pena ya ver la película. Pero está también la actuación de McDowell, que es la de un villano, la de un pícaro, la de un loco, la de un iluminado, la de un inocente todo al mismo tiempo. La contraparte es Mirren, siempre inteligente, siempre el personaje que entiende lo que pasa a su alrededor y lo sufre o lo aprovecha (a diferencia de Drusila, que es arrastrada a la perdición por un amor físico que no comprende). Quizás no sea la mejor película del mundo (le sobran minutos) pero es una experiencia irrepetible. Ideal para noche de verano.