El pasado fin de semana China se convirtió en el mercado cinematográfico más grande del mundo, superando al de los EE.UU. Llegó a los u$ 2.000 millones, mientras que la taquilla estadounidense está en los u$ 1.900 millones. Para china, de todos modos, implica una caída del 75,5% respecto de 2019, lo que es lógico si se tiene en cuenta que las salas de ese país, epicentro de la pandemia de Covid-19, estuvieron cerradas seis meses. Pero la caída de las restricciones para la exhibición permitieron que, en poco tiempo, el negocio del cine logre recuperarse.

De hecho, se comunicó una aceleración en el negocio que se supone logrará mostrar buenos números en el tercer trimestre -datos que habrán de conocerse en breve. De hecho, China ha logado las dos películas de mayor recaudación en lo que va del año a nivel global: The Eight Hundred y My people, my homeland, dos películas de gran presupuesto con contenido patriótico, ambas por encima de los u$ 300 millones de recaudación total solo en su país de origen.

Esto contrasta absolutamente con el rendimiento de las películas estadounidenses. De hecho, desde el inicio de la pandemia, solo se liberó un gran "tanque", Tenet, de Christopher Nolan, mientras que el resto de las películas "pesadas" del año o bien se postergaron para 2021 (en el mejor de los casos, para finales de 2020, como Mujer Maravilla 1984), o bien se programaron en plataformas, como sucedió con dos títulos de Disney: Mulan -que se vendía por separado en Disney+, aunque tuvo decepcionante salida en salas en China, territorio para el que se realizó originalmente- y Soul, de Pixar, que ya se anunció que se verá en diciembre en on demand.

Si los números son reales, y con u$ 46 millones de recaudación entre viernes y domingo, China ya alcanzó niveles de recaudación pre-pandemia, incluso si fue un fin de semana "bajo" sin novedades importantes. El dato es central para pensar una recuperación a nivel global, aunque el problema es el miedo al contagio. Una carta que, en cierto sentido, China no jugó para su población, lo que permite que eventos masivos como el cine puedan recuperar volumen mucho más rápido de lo que sucede en otros países, aún llenos de restricciones.

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Leonardo Desposito

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